La pesadilla no se acaba

1686 Palabras
Elize y Sasha no pasaban por su mejor momento. Y tenían que vivir juntos puesto a que ella le había mentido a sus padres que se iría de vacaciones con Ally. Sin embargo, habían pasado días desde que Ezra bebió de Elize y Sasha y ella no volvieron a hablar del tema. Así que ella se acercó a Enzo para hablar sobre lo que le había dicho. —Esa mujer, a la que maté, no tiene sentido...—se dijo ella en voz alta. —Para mí tampoco, las personas anteriores no se habían vuelto polvo—comentó Enzo. —Quizás Ezra tenga razón y sí es porque mi cerebro elige lo que debe hacer mi sangre. —Explícate humana—inquirió Enzo. —No lo sé, puede ser una teoría, esta mujer es una de las primeras que bebe de la vena, pero también, cuando contó que había asesinado a sus hijos y aún quería más sangre, algo en mí se removió y sentí que quería que muriera... —¿Estás diciéndome que tu teoría es que eliges a quien le pueda afectar tu sangre y a quien no? —Es la única manera de explicarnos porque a otras personas las hemos convertido y vuelto a curar y ésta ha bebido directamente de mí y se ha convertido en polvo. —Bueno, si así fuera, no le des más sangre a Sasha. Ya comprobamos que tu sangre no le afecta a Ezra por el momento, pero creo que le debes una explicación a Sasha. Ella asintió con la cabeza y se dirigió a hablar con Sasha quien miraba en blanco en el living del penthouse. —¿En que piensas?—instó ella. —En como volvimos a empezar de cero y terminamos en esto nuevamente... —Sí...quizás no volvamos a tener la misma confianza de siempre—espetó Elize. Sasha la mira con desdén. —Pensé que tu opinión sería distinta. —Es que, antes solía pensar que había terminado contigo por mis problemas y porque sentía que eras una carga para mí, el hecho de mantener la relación contigo era demasiado para mí y todo tu mundo y de repente, ahora creo que no es tu mundo, sino que no eras tú. —¿Y sacas esas conclusiones solo porque Ezra bebió de tu sangre? —No, porque me he comprometido con Ezra, Sasha. Y lo nuestro se acabó desde hace mucho tiempo y me asusta pensar que solo por mi amor hubieras dejado morir a tu hermano. —Elize, no lo hubiera dejado morir... —Y si hubiéramos sabido de antemano, antes de que él perdiera la consciencia, que en realidad mi sangre lo curaría. ¿Me hubieras dejado dársela? —Quizás no—espetó él. —Entonces hubieras dejado que muera... —Es que eres mía, Elize. Tu sangre también. No de Ezra. —Esas son conclusiones que las has sacado tú, y por eso ahora pienso que Ezra no hubiera tomado la misma decisión de haber estado en tu lugar—replicó Elize. —¿Entonces te enojarás conmigo solo porque mi hermano y tú se comprometieron? Ni siquiera nos lo comentaron. Ella lo mira con desenfado. —No se los conté por esto, porque eres un mosco muerto, Sasha. Porque todos te tienen en un pedestal de buena gente y Ezra se carga todas las responsabilidades de ser una mala persona, y eso se lo han hecho creer tu hermano y tú. Y él no ha hecho nada que ustedes no hayan hecho, han asesinado personas, han utilizado mujeres para beber luego de ellas, solo que tú comenzaste a pensar que era demasiado y paraste, él no. Pero eso no lo hace peor, peor es engañar a alguien diciéndole que piensa en un futuro juntos y luego elegiría dejar morir a su hermano por celos mezquinos. No importa si has dejado de beber de la vena si al final de todos modos te daría igual ver morir a alguien. —¿Entonces crees que soy mala persona? —Creo que eres un vampiro, y ahora lo veo con claridad, no eres Sasha el vampiro diferente. Eres Sasha, un vampiro más, que también tiene impulsos y también tiene errores. No eres mala persona por eso. —¿Y ahora se supone que irás a los brazos de Ezra solo confirmándote que soy común? —Siempre estuve en sus brazos, para que lo sepas, solo que ahora se supone que deberás dejarme en paz, porque haga lo que haga con mi vida no respecta a ti. Además, ahora que no hay amenaza, quiero regresar a mi casa. Dijo por último mientras se dirigió al cuarto de Ezra para ver como estaba. —¿Cómo estás? —preguntó Elize reposando desde el marco de la puerta. —Mejor. Aunque creo que de todos modos lo he arruinado todo con mi hermano. —No es tu problema ni nuestro que él no haya abandonado las esperanzas conmigo—espetó Elize. —¿Que? ¿Porque? —inquirió él. —Porque si he lo he dejado tantas veces y aún sigue sin entenderlo, pensé que se había quedado en claro pero no, fue reticente. —En ocasiones no todo funciona a la primera... —Sí, pero las relaciones no se deben forzar. Y no creo que ame más a Sasha. —¿Y estás segura de que me amas solo a mí Elize? —preguntó epítome Ezra. —Más segura que nunca. —Las relaciones son algo complicadas y me esforzaré para lo que sucedió con Sasha no vuelva a repetirse conmigo, que nunca te sientas igual que lo hiciste con él. —De todos modos volveré a mi casa. Como tu madre ya no es una amenaza para mí y aún no hemos podido llegar a ninguna conclusión de si recibió ayuda o no, quizás solo podamos saberlo si aparezco en mi mundo otra vez. Aquí escondida, nadie peligroso buscará hacerme daño. —Pero te expondrías... —También tengo mi mundo afuera, Ezra. —Comprendo. —Volveré en estos días para ver como sigues, creo que necesitas hablar con Sasha. Él asintió con la cabeza y Elize se marchó. Cuando ella se fue, Ezra salió con las pocas fuerzas que le quedaban ya que aún seguía debilitado, y se movió al living principal, donde Sasha estaba sentado mirando a la nada. —¿Estás bien? —preguntó Ezra sentándose junto a Sasha. —Elize dijo que hubiera preferido dejarte morir antes de que bebieras de ella... —¿Y es eso cierto? —No, pero me puse a pensar en ello. Recordé cuando nos conocimos por madre y cuando nos volvimos vampiros. Siempre creí que no eras mi hermano porque no lo eramos de sangre, pero siempre también supe que éramos más cercanos que con Enzo. —¿Y a que viene todos estos recuerdos? —Al hecho de que te considero un hermano, Ezra. Y Elize tiene razón, soy egoísta y mezquino. Pero si te hubiera perdido, lo hubiera lamentado toda la eternidad. —No tengo dudas, pero ella sí... —Sí, de todos modos dejaré a Elize en paz. Si algo he aprendido es que Elize siempre termina evitándome. No soy bueno para ella. —¿Y quien es bueno para alguien? —Ella contigo es diferente, Ezra. —Conmigo es diferente. —O porque tú eres diferente. —De todos modos, ¿eso te importa? —Sí importa, sobretodo porque no he cerrado el ciclo y creo que ahora que están comprometidos debo abandonar toda esperanza realmente, en ocasiones me da rabia. Porque he hecho todo para que se sienta bien conmigo y sin embargo, termina eligiéndote a ti. —No me eligió a mí. Es decir, no vino corriendo hacía mí después de terminar contigo... —De todas maneras, supongo que debería dejarlo. Solo quiero que sepas Ezra, que te considero un hermano para mí. —Lo mismo digo, Sasha. —E intentaré no interponerme en la vida de Elize de ahora en adelante. —Tampoco lo pongas así, no es una competencia, al final Elize solo debe ser feliz. Sea con quien sea. —Y ese alguien eres ahora tú...¿Recuerdas cuando buscábamos jovencitas en el reinado de Victoria y nos gustaba siempre la misma? —Sí, pero entonces tú eras el más caballero—atinó a decir Ezra. —Sí, creo que mantuve siempre esa fachada. Pero tú no tienes ninguna. —¿Y eso es malo o bueno? —Es honesto—espetó Sasha. Enzo entró en escena viendo el cuadro de Ezra y Sasha sentados juntos. —¿Tú donde te has metido? —preguntó Sasha. —¿Dónde está la humana?—inquirió Enzo buscándola con la mirada. —Se ha ido con su familia, dice que estando escondida aquí no hará aparecer a nadie. —Pues eso es justamente lo contrario a lo que debió hacer...mortal estúpida. —¿Porque? ¿Que sucede? —insistió Sasha. —Rastree a Ruby, obviamente sus hijos fueron llevados con una asistente social pero antes fue interrogada por unos oficiales que la encontraban merodeando en los callejones donde se compran drogas, al parecer creyó que la sed de sangre se debía a eso, a abstinencia y era una drogadicta. —¿Y eso en que cambia las cosas? —inquirió Ezra. —En que ella no es la que ha estado desapareciendo jóvenes en las universidades. Probablemente ni siquiera se ha acercado a una. —¿Entonces quieres decir que hay otra persona? —Creo que nuestra madre trajo compañía y esa compañía está buscando a Elize en las universidades, y es cuestión de tiempo para que descubra que Elize no va a ninguna universidad y aún va al instituto. —Entonces deberíamos alertarle...—espetó Sasha. —Creo que esta vez estaré de acuerdo con la mortal, debemos dejar que siga con su vida y seguir el rastro de las desapariciones. —Pero podría llegar a Elize—espetó Ezra. —No lo hará, porque la mantendremos vigilada sin que lo sepa—secundó Enzo.
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