Elize volvió al edificio para ver como estaba Ezra, y Enzo la saluda.
—¡Bienvenida de nuevo, querida mortal! ¿Cuanto ha pasado desde que te fuiste? ¿Dos segundos? —dijo con ironía.
—¿Si tanto no me quieres y me desprecias, Enzo, porque no me entregas a los originales? —dijo Elize persiguiendo por el departamento a Enzo. Él se da media vuelta y la toma de las mejillas.
—Porque, querida mortal, si hago eso quizás te maten y no haya cura.
—Pero ahora que pusieron a dormir a nuestra madre, quizás los originales comenzarán a investigar—comentó Sasha.
—Es más grave que eso, ella se presentó aquí sola pero dudo que realmente haya estado sola.
—¿Quieres decir que tu madre tenía un cómplice? —preguntó Ezra alarido mientras se apoyaba sobre el quicio de la puerta.
—Como si no conocieran a nuestra madre, fue muy fácil ganarle. Y ella siempre ha sido una hedonista, tenía amantes y séquitos de jóvenes por doquier.
—Si es como dices y en realidad tiene personas fuera, ella podría volver. Ustedes saben que los puñales solo los hacen dormir, es imposible matar a un original—espetó Sasha preocupado.
—Entonces todo esto habría sido en vano...—comentó Elize con desdén.
—No—interrumpió Enzo—.Logramos hacer lo que ella quería que hiciéramos, nos atrevimos a ponernos en su contra y a defender a Elize, lo que también le confirmó que Elize era la cura.
—¿Entonces que sugieres que hagamos? —preguntó Ezra.
—Tú, mi hermano, descansar. Catherina y yo rastrearemos los últimos pasos de Danielle. Quizás eso nos lleve a una pista.
—¿Danielle? —inquirió Elize.
—Pues he investigado a la tal Ruby, a la que has hecho cenizas, y honestamente, era una drogadicta, confundió al principio la sed de sangre con abstinencia y se la pasaba en callejones donde se vendían drogas. Por lo que, quien haya convertido a Danielle, es más probable que sea cómplice de nuestra madre y no tanto nuestra madre misma.
—Entiendo, además tendría sentido, ya que Danielle era de mi entorno...—pensó en voz alta Elize.
—Sasha, consigue todos los informes policiales de la desaparición de Danielle.. Eso sería de gran ayuda.
Todos se pusieron en marcha y Elize se sienta en la cama de Ezra.
—Creo que la he liado, ¿no?
—¿Tu crees? —dijo él riéndose.
—Fue lo único en lo que pensé, realmente no quería que te mueras, Ezra.
—Lo sé, no te preocupes, mi amor.
—Lo de Sasha no tuvo nada que ver. Enserio.
—¿Y porque sospecho que te preocupa? —insiste Ezra.
—Ni siquiera lo entiendo, Ezra. No me importa Sasha.
—¿Realmente lo crees?
—Sí me importa, pero el problema es que creo que te amo, Ezra. Quiero estar contigo para siempre—espetó Elize.
—Sabes que eso siempre lastimará a mi hermano. Y sí te importa.
—¿Y porque crees eso?
—Porque aún en mi lecho de quizás muerte te ha preocupado cómo se ha sentido, y eres mi novia.
Ella echa un suspiro largo y extendido.
—Las cosas que nos dijimos antes de volver aquí, ¿acaso eran mentiras?
—No, eran verdad. Pero lo lastimaste y te dolió y mientras él es el novio perfecto yo hago el trabajo sucio.
—¿Y acaso eso siempre me ha importado?
—Elize, yo sigo sintiendo lo mismo. Te amo, pero no quiero esto. Mi hermano está de por medio y tú tienes cosas que hacer en tu mundo, cosas que decidirán tu vida. No te ataré a la mía solo porque sienta cosas por ti.
—¿Cómo sabes que tengo cosas que hacer?
—Solía ir a tu cuarto en las noches, he visto como duermes estudiando. Además, sé que es tu último año. El último año es importante para los mortales.
—Verme dormir habrá sido la imagen más espantosa del mundo...
—Sentimos interrumpirlos—dijo Enzo mientras llegaba con Catherina—.Pero a mi novia vampiro y sexy se le ha ocurrido una gran idea. Y es que no deberíamos seguir los rastros de quien convirtió a Danielle, serían un callejón sin salida. Desenterraremos su cuerpo y lo haremos ver como un asesino de mortales. Habrá tanto caos que el tipo tendrá que aparecerse para borrar sus rastros. Para entonces sabremos quien es.
—Entregarles el cuerpo a la familia de Danielle será un golpe muy duro, hasta ahora ella solo estaba desaparecida, y eso será decretarles que está muerta—comentó viendo a Catherina.
—Ha sido mi mejor amiga desde que tengo cinco años, ¿crees que no me duele, estúpida? Pero al menos podremos encontrar al bastardo que la convirtió y tan siquiera me hables, no te mereces hablar de Danielle. Ella murió porque te querían a ti—dijo y se alejó rápidamente.
—¿Porque está molesta conmigo? —preguntó Elize.
—¿Eres ciega y sorda mortal? No lo sé, pero no te preocupes, sabe lo que tu sangre representa para nosotros y para mí, jamás te hará daño.
—¿Y quienes irán a desenterrar los huesos de Danielle?
—Creo que por el momento solo le pediré ayuda a Sasha, para Cat será muy duro y Ezra aún no se ha recuperado del todo. Llamaré a Sasha de camino. ¡Nena, tenemos que irnos!
Dicho esto, Enzo toma camino hacía la puerta.
—¿Desde cuando le dice ''nena''? preguntó en mofa Elize.
—No lo sé, Enzo suele ser muy gracioso con los nombres que le pone a sus chicas.
—De todas maneras, ¿como te sientes? ¿Porque tardas tanto en recuperarte?
—Es que necesito más sangre.
—¿Sasha no te está trayendo?
—Sí, pero no es como la tuya.
Ella mira sin dudarlo y mirando a ambos lados, cerciorándose que nadie la viera, le extiende la mano.
—Solo será un poco, te lo prometo—le dijo Ezra antes de comenzar a beber su mano hasta su muñeca.
Cuando comenzó a beber otra vez volvía esa sensación placentera y a la vez eufórica, mientras lo veía beberla, se excitaba aún más y le quitó el brazo bruscamente.
—¿Que sucede, Elize?
—No voy a decirte—dijo poniéndose de espaldas.
—¿Hice algo malo? —inquirió él.
Ella negó con la cabeza.
—Es que... no puedo seguir aguantando.
Dicho esto se volvió a Ezra y lo besó apasionadamente y él pareció olvidar todo lo que le había dicho a su hermano anteriormente, porque la llevó con la poca fuerza que tenía contra la pared y comenzó a besarla por todos lados, desde el cuello hasta el pecho, comenzó a beber su sangre hasta tal punto de que sus dos bocas estaban ensangrentadas y comenzó a sobrar la ropa y ninguno de los dos podía pensar ahora, era demasiado tarde. Y ninguno de los dos quería parar tampoco. Cuando Elize vio el cuerpo de Ezra más creyó que era lo que buscaba y cuando terminaron, horas y horas después, ella estaba mordida por todas partes y Ezra oyó algo.
—Ponte tu ropa—dijo mientras se ponía sus jeans y salía de la habitación. Pero era Sasha.
—Traje lo que me pidió Enzo, no fue muy difícil conseguirlo.
—Van a desenterrar a Danielle y van a hacerlo parecer como un asesinato, así que espero que esto que traes no sea oficial y solo sean copias...—espetó Ezra.
—Mierda. Lo es. Está bien, iré a sacar copias y luego pondré el oficial en su lugar.
—Sí, supongo que eso funcionará—respondió Ezra agitado.
—¿Dónde está Elize? —preguntó Sasha sospechando tras ver a Ezra sin camisa y transpirado.
—Estaba con su celular en mi cuarto, creo...—intentó decir él.
Pero la imagen hablaba por si sola, la ropa de Elize era un vestido con mangas de tira y todo su cuerpo al descubierto tanto como su espalda estaba lleno de mordeduras. Sasha salió echo una furia y Elize detrás de él.
—Esas mordeduras las conozco, son las mismas que Enzo las deja a Catherina, ustedes han estado juntos mientras nosotros hace días pensábamos que morirías...
—Sasha, esto no te incumbe. Fue Elize quien me salvó de todos modos—espetó Ezra.
—Sí me incumbe, porque eres mi hermano y porque somos los únicos dos que daríamos la vida por ella.
—Calma y no digas nada de lo que te vayas a arrepentir—le advirtió Ezra con suma templanza.
—¿Que quieres que no diga? ¿Que Elize es una zorra? Porque listo, lo dije.
Elize le propina una cachetada.
—¿Una zorra por haber terminado contigo y haber terminado contigo incluso millones de veces antes?
—Bueno, no lo fueras si no irías corriendo tras el hermano de la chaqueta de cuero negra que les gusta a todas.
—Deja de hablar de mí como si conocieran porque estuvimos casi un año y no lo hiciste, y ese no es error de Ezra. Es tuyo. Nunca me conociste bien y puedo estar con quien se me de la puta gana porque nuestra relación se acabó. ¿Vale? El problema de nuestra relación era que crees que vivo a través de ti y pues no. Como sea, me voy a casa—dijo para marcharse por último.
—No puedo creer que hayas hecho esto después de lo que hablamos ayer, sabía que la querías, pero no que te atreverías...—le reprochó Ezra a Sasha.
—¿Tuviste sexo con ella sin casarte?
—No estamos en el siglo pasado Sasha, es mi novia, puedo tener sexo con ella cuando quiera. Elize ya no es una niña, Sasha.
—¿Te parece correcto hacer esto, Ezra? —dijo Sasha poniéndose delante de él.
—Apártate Sasha, no quiero estas cosas.
—Dices que no quieres estas cosas pero vas con Elize, la vuelves impura.
—No es de tu propiedad, Sasha.
Sasha le da un puñetazo en el rostro.
—¡Deberías saber que su pureza era importante!
Ezra solo se toca el rostro y lo mira decepcionado.
En ello, Enzo entra solo al departamento.
—¿Que ha pasado aquí y porque Ezra estás más herido de cuando me fui?
—Descubrió que Elize es impura, ¿lo puedes creer? —espetó Ezra indignado.
—Sí, pero no es la razón correcta para darle una golpiza—dijo cogiendo hielo de la cocina y dándoselo a Ezra para que se lo ponga.
—¿Lo defiendes? —espetó Sasha.
—No lo defiendo, pero tampoco hay nada malo que reprochar. Elize hace tiempo dejó de quererte, incluso ha tenido un novio mortal. Todos vemos algo que tú no, Sasha, y es que Elize ya dejó de elegirte a ti.
—Pero él es Ezra, mi hermano.
—Sí, pero también le gustaba Elize y renunció a ella por ti.
—Por favor, como si no hubiera estado allí siempre presente recordándole que existe...
—Sasha, Elize tiene problemas mayores a elegir a un chico, aunque no lo parezca, los mortales también sufren.
—¿Y eso a que va? ¿Por eso has bebido su sangre?
—¿Porque tanto te molesta? ¡Es mi novia!
—¡Porque su sangre nos afecta a todos!—admitió Sasha finalmente.
—No afecta en nada. Solo buscas una excusa para no perder las esperanzas con Elize.
—Sasha, ¿quieres la verdad? Te la diré, pero luego no andes dando golpes que el departamento no es tu saco de boxeo y mi cara menos. Yo me he declarado a Elize cuando comenzaron a andar pero le dije que me mantendría al margen, con el tiempo, se me ha declarado ella. Lo que quiere decir que no quiere estar contigo.
—¿Ella se te ha declarado?—inquirió Enzo.
Ezra asintió con la cabeza.
—No puede ser, ella me amaba—siguió insistiendo Sasha.
—Hombre, si te amara a ti no estaría intimando con tu hermano—le dijo reticente Enzo.
—No lo entiendes, lo nuestro era especial...
—Nunca busqué hacerte daño, Sasha—insistió Ezra.
—Es que eso es lo que más rabia me da, que no lo hayas buscado. Esa no es la Elize que conocí...
—No es la Elize que conociste Sasha, es Elize con casi dieciocho años.
—¿Y cumplir dieciocho años te hace perder los valores?
—Creo que está siendo un poco dramático—le murmuró Enzo a Ezra.
—Está bien serlo, pero no con mi ojo, maldita sea—dijo quéjico Ezra mientras se ponía el hielo en el ojo.
Mientras Elize se bañaba, comenzaba a recordar a Ezra, todo lo vivido con él, el beso, el sexo y como todo esto no lo había sentido con Sasha. Sasha era seguridad, pero Ezra era fuego y una canción que solo sonaba en su mente. Pensó que quizás así se debía sentir el amor.
Así que cuando terminó de bañarse, salió directamente a su cuarto para ponerse el pijama e irse a dormir, pero antes se despidió de sus padres.
—¿Porque tan alegre?—le preguntó su madre.
—Creo que estoy enamorada, mamá—dijo ella recostando su cabeza sobre el hombro de su madre mientras la abrazaba.
—¿Del chico pelirrojo? —preguntó su padre.
—No tonto, que ha terminado con él—le actualizó su madre.
—¿Y quien es el afortunado? —preguntó el padre.
—Su hermano—contestó ella alegre.
—¡Su hermano! —replicaron sus padres al unísono.
—Hija, ¿no crees que habrá problemas con eso?
—Sí, ya los hubo. Pero ahora he descubierto algo o alguien que me hace sentir viva y eso me ayuda, ¿saben?
—Supongo mi amor. Solo intentaba dejar las cosas en claro y que no lastimes a nadie.
—Creo que me enfocaré a partir de ahora en no lastimarme a mí—espetó antes de subir.
—¿Conocemos al hermano? —murmuró su padre.
—No, supongo que nos lo presentará un día, o bueno, quizás no. Ya sabes como son los adolescentes de ahora...
—Sí, siempre se avergüenzan de nosotros...
Su mujer asintió con la cabeza a la brevedad.