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Cronicas de un mestizo: El elegido.

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Descripción

En un mundo lleno de misterios, Jeargo Crimson, el Huargo más poderoso sobre la faz de la tierra, tendrá que unirse a un poderoso y al mismo tiempo muy peligroso aliado, para defender al mundo de la amenza mística que lo acecha para destruirlo. Lucas Rayder y sus hermanos son los últimos miembros con vida del clan de mestizos más poderosos, y él como el mayor, deberá asumir la responsabilidad de ganar una inminente guerra a como de lugar.

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El principio de la creación.
El principio de la creación. Hace millones de años, al principio de la creación, la vida en el planeta era mucho más complicada de lo que cuentan en los libros de historia. La historia que les voy a contar, data de hace millones de años, cuando ni siquiera los dinosaurios existían. La tierra era habitada por toda clase de formas de vida no móviles. Es decir plantas, agua, aire, tierra, incluso fuego y electricidad. La energía mística, una poderosa entidad con poderes sin precedentes hasta hoy día, habitaba la faz de la tierra sin una forma física. Esta misma energía tan poderosa, creó a las primeras formas de vida. Criaturas cuya única función, era morir para convertirse en poder para la fuerza mística. De la misma manera, esta entidad tan poderosa, tomó forma física en diez criaturas de aspecto similar a las que ya había creado, pero mucho más grandes y majestuosas. Los míticos dragones. La fuerza mística dividió su gran poder en diez formas físicas. Diez dragones con poderes únicos cada uno. Wings el dragón del aire, Cataclismo el dragón de la tierra, Ryoka el dragón del fuego, Raimbow el dragón del agua, y Thunder el dragón del rayo. Estos cinco dragones representaban los elementos base del planeta y su atmosfera. Luego estaban: Zardock el dragón del tiempo y el espacio, Roghan el dragón de la vida, Helios el dragón del sol, y Jonsu[1] el dragón de la luna. Por ultimo estaba Primal, el más poderoso de los diez dragones y a quienes todos los demás rendían cuentas. Los dragones reinaban sobre la faz de la tierra, sintiendo aprecio por todas las formas de vida no mística que allí habitaban, pero aun así sintiéndose muy solos al ser la única forma de vida mística que existía sobre la faz de la tierra. Se reunieron todos alrededor de un gran valle en la cima de una hermosa montaña con un lago cristalino y plantas de diversos colores y fragancias agradables por todos lados. Tomando consejo, los nueve dragones pidieron permiso a Primal para hacer uso de sus poderes con el fin de crear más formas de vida mística. Primal se sentía de la misma forma que sus hermanos dragones, y tales sentimientos lo llevaron a actuar con flexibilidad y autorizarlos a usar sus poderes para crear nuevas formas de vida. Los diez dragones juntaron sus poderes y con Roghan el dragón de la vida al frente, tomaron la energía mística que residía en los minerales de la tierra, en el aire, el agua y las plantas. Moldearon aquella energía y le dieron forma física creando a la primera r**a de lo que ellos llamaban los Rahasy. A esta primera r**a los llamaron Licántropos, o Wargs. Básicamente criaturas que podían adoptar una forma lobuna gigantesca, o una forma humanoide con rasgos en su mayoría animales, pertenecientes a un lobo. De figuras prominentemente musculosas e intimidantes y con un poder extremadamente peligroso. Peligro que para los dragones en ese momento era completamente desconocido. La idea la tomaron de los humanos que ya habitaban la tierra. Luego crearon a los fénix, otra r**a extremadamente poderosa, y por ultimo crearon a las hadas. Estas fueron las primeras razas místicas que fueron creadas por los dragones. Cada una con poderes diferentes. Las hadas, tenían el poder de regresar el tiempo de las cosas, vivas o muertas. No podían traer de la muerte a los fallecidos, pero podían restaurar lo que los años habían destruido. Sus poderes para sanar eran impresionantes. Los fénix por otro lado, eran semi-inmortales. Pudiendo renacer de sus cenizas hasta dos veces al año. Pasados los años, los dragones trajeron más y más criaturas místicas, y fue entonces cuando todo comenzó. Después que tantos místicos habitaban la tierra, el lugar parecía demasiado pequeño para su convivencia con las formas de vida no mística. Al menos desde el punto de vista licántropo. Específicamente eran ellos quienes tenían problemas con las formas de vida no mística. Eran tan poderosos que por su mente pasaba la descabellada idea de que aquel mundo debía ser gobernado por ellos y librado de toda forma de vida inferior. Resaltando que, toda forma de vida no mística era lo que ellos considerarían inferior. Un poderoso licántropo, despiadado, cruel y sanguinario, de nombre Wyrm, lideraba a toda su r**a en la decisión de librar una batalla para erradicar toda forma de vida inferior. El problema con esto, era que el equilibrio impuesto por la fuerza mística antes de crear a los dragones, se destruiría si Wyrm y los licántropos, u hombres lobo, erradicaban toda forma de vida no mística, ya que la tierra se quedaría sin nutrientes demasiado rápido y la energía mística seria consumida completamente causando la destrucción total del mundo. Así, la guerra entre los licántropos y la humanidad, comenzó. Los dragones por otro lado, sabiendo de esto – y de la masacre que estaban orquestando los licántropos en contra de la humanidad – tenían las manos completamente atadas puesto que tomar alguna acción directa en el asunto significaría interrumpir el equilibrio que fue impuesto por ellos como cuerpos de la fuerza mística. Debido a que una de sus promesas al crear a los licántropos, fue no interferir directamente en su desarrollo y lo mismo para las cientos de razas más que crearon. Interferir directamente significaría su propia destrucción. Por lo que Wings el dragón de aire y el más astuto de los dragones, tomó una difícil per inteligente decisión. Buscó a un humano llamado Lucas Rayder. Quien era líder de la resistencia humana. Y también reunió a un licántropo de nombre Fenrir, el cual no apoyaba las acciones del cruel y despiadado líder de su r**a. Les dijo que tenía una forma de ayudar a la humanidad, pero para Fenrir eso conllevaba traicionar a su r**a. El joven pero poderoso y astuto lobo, estaba dispuesto a hacer lo que fuera para proteger incluso aquella forma de vida que Wyrm consideraba inferior por no ser mística. Así que accedió a traicionar a su r**a por el bien de la humanidad y toda forma de vida. El dragón en cuestión, dijo que su plan para salvar a los humanos y toda forma de vida no mística, era mucho más complicado de lo que él podría explicar, pero si explicó que debían hacer ambos. Debían encontrar aliados tanto humanos como místicos, que estuvieran dispuestos a dar su vida para detener a Wyrm. Lo que sobre todo en el caso de Fenrir iba a ser muy difícil, debido al gran temor que todos los Mystykap tenían hacia el poderoso líder licántropo. Aun así, el joven licano accedió a embarcarse en una misión que probablemente no daría resultados, con la esperanza de encontrar místicos dispuestos a enfrentar y detener a Wyrm. Al cabo de un mes, Lucas Rayder junto a sus hermanos y todo su clan, y otros veinte clanes, se reunieron con Wings, entre tanto que Fenrir, también hacia su aparición con un batallón de cien místicos de diferentes razas que estaban dispuestos a enfrentar a Wyrm. Entre la multitud de místicos, estaban los hermanos de Fenrir. Dos jóvenes licántropos también muy poderosos. El dragón frente a aquella multitud sintió tanta alegría de ver que aquellos dos lo habían logrado, que no podía siquiera hablar. Llegado el momento, el dragón habló a gran voz y explicó aquel plan del que les había hablado a Lucas y Fenrir. La idea de Wings era crear una nueva r**a de místicos que proporcionara un equilibrio de fuerza a la tierra y que además enfrentara a Wyrm, cuya r**a y él mismo, no tenían rival alguno. El principal problema con esto, era que los místicos que Fenrir había traído consigo y el propio Fenrir, debían ofrecerse como sacrificios para la creación de esta nueva r**a. Algunos de los místicos se marcharon del lugar, pero más de ochenta se quedaron a escuchar la explicación del dragón. La idea era fusionar el alma de los místicos con el alma de los humanos, conservando el cuerpo de estos últimos y brindándoles los poderes de aquellos sacrificados. Otros pocos se marcharon después de esto y al final, solo cincuenta, contando a Fenrir y sus hermanos, se quedaron. Dispuestos a sacrificar sus vidas para detener a Wyrm. Estos cincuenta místicos, y cincuenta humanos, incluido el clan entero de Lucas y otros dos clanes enteros, fueron llevados al monte de los dragones. Ese valle en la cima de aquella montaña con un lago cristalino y plantas de todos colores y aromas gratos. Y parados ante los diez dragones, estos combinaron sus poderes para dar inicio a lo que llamaron ritual de unificación. Un ritual en el que unificaban las almas de los místicos con las almas de los humanos, creando a los primeros mestizos, como ellos mismos se bautizaron. De entre todos los mestizos creados. Tres clanes enteros eran los más poderosos. El clan Rayder, unificado con licántropos. El clan Phoux, unificado con fénix. Y el clan Raven, unificado con hadas. Con el clan Rayder encabezando la línea de poder tal y como los licántropos lo hacían entre los Mystykap. Fue así como Lucas Rayder se convirtió en el primer hombre lobo real. Un humano con la capacidad metamórfica para convertirse en un lobo gigante, o un lobo humanoide de prominente musculatura, tamaño y poder. Lucas guio a aquellos cuarenta y nueve mestizos a una pelea bien organizada contra Wyrm y los suyos. Una pelea que duró mucho más de lo que los licántropos hubieran imaginado. La guerra entre los mestizos y los licántropos se extendió durante años, décadas e incluso siglos. Sumándose otras especies místicas a la batalla, a favor de la causa de Wyrm, así como también nacieron, y fueron creados, más mestizos, que ayudaron a proteger a la humanidad. Al principio, los místicos superaban en número a los mestizos, pero no en astucia. Luego, los mestizos superaron garrafalmente en números y astucia, a los licántropos y todas las criaturas que apoyaron su causa. Este acontecimiento marcó el final de lo que llamaron la cuarta guerra mística. Con ayuda de Zardock, los tres clanes más poderosos de mestizos, distorsionaron el tiempo y el espacio para dividir aquel mundo en dos dimensiones paralelas la una a la otra. Las que se conocerían como mundo humano y mundo místico. Así de simple. Con esto, los humanos y toda forma de vida no mística, estaban a salvo de los predecesores de Wyrm y su causa. Sin alterar en ninguna forma el equilibrio de la fuerza mística. Años de paz transcurrieron después de esto. Años en los que los mestizos vivieron en armonía entre los humanos, protegiéndolos, pues quedaron brechas dimensionales que no fueron capaces de cerrar, a través de las que se colaban algunos Mystykap. Sin embargo esto no lo sabían los humanos. Las cosas continuaron así hasta que olvidaron la guerra que se había librado para protegerlos. Olvidaron el peligro que los acechaba, y comenzaron a ver como amenazas a los mestizos. Para los tiempos medievales, aquellos tiempos en los que vivieron Merlín, Morgana y el gran Arturo, los mestizos eran considerados brujos y hechiceros, y los Mystykap recibieron el nombre de oscuros. Estos tres personajes, eran los últimos mestizos que quedaban que no desaparecieron de la faz de la tierra cuando los humanos los declararon amenaza. Todos los demás mestizos se ocultaron y vivieron sus vidas entre los humanos, fingiendo que eran como ellos. Todo con el fin de no hacerles daño. Morgana era una mestiza con poderes increíbles. Ella estaba resentida y el rechazo de Arturo la llevó al colapso para revelarse como la gran villana que fue. Merlín y Arturo, usaron sus poderes para proporcionarle un arma a los humanos, para que pudieran defenderse de los oscuros, o sea los místicos. Y fue cuando nacieron las Soul Reaper. Toda la r**a se desmoronó por completo. Muchos hombres lobo abandonaron el clan Rayder y tomaron la flor lunar, proveniente del mundo místico, para separar sus poderes y deshacerse de la terrible forma del licántropo. De esta manera nacieron los Huargos. Como producto de esta separación de poderes, nacieron esos licántropos que carecen absolutamente de conciencia. Y poco a poco el linaje se fue perdiendo. A sol de hoy. Son pocos los clanes de mestizos que aún existen. Entre ellos el clan Raven, el clan Phoux, y por supuesto, el clan Rayder. Mi clan. Después de tantos años lejos del radar, haciéndole pensar a los humanos que somos un simple mito, ha llegado la hora de que asuma las riendas, y guie a mi r**a a cumplir el propósito por el que fuimos creados. El de proteger a la humanidad, aunque ellos nos hubieran hecho la guerra luego de haberlos salvado. Mi plan era encontrar y reunir a cada mestizo que viviera en el mundo común, así como en el mundo místico. Mis cinco hermanos y yo, somos los últimos supervivientes de nuestro poderoso clan, y he determinado vengarme a toda costa de Wyrm. Una y mil veces he pensado en tenerlo cara a cara y hacerlos pedazos despiadadamente. Ha sido un largo, doloroso y difícil recorrido para nosotros desde que estamos solos, pero somos fuertes. Hoy más que ayer y mañana más que hoy. Solo así puedo asegurar la victoria de los mestizos y la supervivencia humana. Las brechas dimensionales son cada vez más grandes y eso permite que cada vez pasen más y más Mystykap al mismo tiempo y en un mismo día. Los cazadores nocturnos, esas imitaciones baratas de guerreros, no dan abasto para enfrentar a tantos místicos, y tan poderosos. Solo los mestizos podemos resolver esto y así lo haremos. Pero… hay una persona con la que me gustaría hablar. Lo que he podido ver ha sido suficiente para darme cuenta de la increíblemente inagotable cantidad de poder que posee. Es hasta terrorífico saber que tan poderoso podría ser. Saber que quizá puede ser tan poderoso como yo en mi primera fase. Y eso es sin tener sus verdaderos poderes completos. Ese sujeto es increíble. Sé que tendré la oportunidad de hablar con él cuando sea el momento. Solo espero que acepte ayudarme. Me vendría muy bien su apoyo contra las fuerzas de Wyrm. Estoy seguro que destrozaría a muchos de sus lugartenientes. Devolveremos nuestra r**a a su gloria original, cuando éramos los místicos más poderosos sobre la faz de la tierra. Cuando separamos el tiempo y el espacio para crear dos dimensiones. Devolveremos nuestra gloria original a nuestra r**a, mucho antes que Wyrm el vigésimo sexto, pudiera darse cuenta y hacer algo al respecto. Voy a destruirlo muy pronto, solo debo ser paciente hasta entonces. Lo difícil es que la paciencia me cuesta cuando estoy tan cerca de destruirlo, y tan ansioso por hacerlo. Pero debo ser paciente y jugar bien mis cartas. Los místicos han mejorado mucho su inteligencia todos estos años y ahora no se mueven solo porque sí. Todo lo que hacen está justificado correctamente. Un paso en falso y mi familia y amigos, todos a quienes conozco, los pondría en grave peligro. Una de las primeras cosas que haré, será apropiarme de la orden de los cazadores y crear verdaderos mestizos con la ayuda de los dragones. Han pasado tantas cosas desde que comenzó la guerra, que había olvidado mencionar que originalmente se trataba de once dragones y uno de ellos había sido desterrado por intentar interferir de manera directa. Su poder fue reducido a una cuarta parte, y fue confinado a un lugar que nadie conoce. Solo se sabe de él, que no se le ha visto o escuchado, desde el comienzo de la segunda guerra mística. Mi nombre, es Lucas Rayder. Hijo de Lance Rayder, y descendiente del poderoso Lucas Rayder, el primer hombre lobo. Y después de millones de años y generaciones, soy el primer Rayder en nacer con los originales poderes metamórficos de nuestro clan. Mi verdadero poder lo desconozco y hasta le temo, pero si debo usarlo para hacerle pagar a Wyrm por todo lo que me ha hecho, no lo dudare ni un instante. Asesinare a Wyrm a como dé lugar. Usaré todo lo que tenga en mis manos para destruirlo. [1] Jonsu es un dios de la mitología egipcia asociado con la luna.

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