Lucas se había levantado por la mañana con la intención de comenzar su entrenamiento. Salió de su habitación buscando a Jeargo por todos lados pero como era de esperarse, no lo encontraba. Aquella no era su casa en primer lugar y la mansión era enorme para variar. Había demasiadas habitaciones, demasiada servidumbre y por ningún lado se vislumbraba la presencia del rey de los Huargos o de alguno de sus hermanos. No conforme con eso, todos estaban muy atareados y ocupados con los preparativos para la ceremonia de bodas de Angie, la hermana melliza de Jeargo. Todos iban de aquí allá, con arreglos florales, adornos, ingredientes de cocina y mucho más. Y por allá, luego de unos minutos buscando por toda la mansión, creyendo que ya se había perdido en aquel lugar tan grande, terminó por tropez

