No lo conozco lo suficiente, pero no escucharlo reír a carcajadas es como escuchar a un dios nórdico, tiene un voz que... wow. ─¿Que? ─dice parando de ir, recobrando la compostura. Tocan la puerta y ella da un brinco. ─¿Estas lista? ─pregunta su madre. ─Ya me voy, asi que no importa mucho como me vea. ─dice saliendo de la habitación. ─No puedes hacer lo que te dé la gana, solo por que tu padre te consiente todo. Así que regresa ahí y cambiate esa espantosa ropa. ─advierte. ─o no iras a ningun lado. ─amenaza. Alejandro molesto sale de la habitación y la fulmina con la mirada. ─No pudo cambiarse porque yo estaba dentro hablando por teléfono y me explicó que... —¿Qué hacías dentro de tu habitación con un hombre? ─grita y lanza una bofetada, pero Alejandro se interpone entre ellas. ─Soy

