Dank gruñe al escuchar mis palabras. Insta mis piernas a enrollarse en su cintura y camina através del avión hasta llegar a una puerta de madera negra, la cual abre. Una habitación igual o más hermosa como la que se encontraba en el yate nos da la bienvenida. Una gran cama esta al centro; sabanas de seda negra la cubren con grandes almohadones en tonos grises. Me deposita en la cama con suavidad, plenamente consciente de la consistencia de la tela fina en mi piel. Dank se separa un momento de mi cuerpo, se quita la camisa por completo y regresa a devorar mis labios. Mis dedos se enrollan en su cabello, haciendo que se acerque más. Cada musculo de su cuerpo se presiona con el mío por segunda vez. Sus manos recorren mi torso por debajo de mi sencilla blusa de algodón con tirantes, levantó

