Patrick es muy hablador. Es mi cliente número tres y ya siento que lo odio. En mis últimos dos trabajos me costó un poco de trabajo odiar a mis clientes. Logan era encantador, pero cuando intento forzarme a acostarme con él, me di cuenta porque su esposa lo odia tanto. Y Will, dios, Will era un maldito cerdo de primera. Patrick solo le gusta alardear de sus posesiones. Hoy es el día en que completare la misión y mientras estoy con un escotado vestido rojo, con unos tacones del mismo color de infierno; su esposa está del otro lado de la habitación. Muerdo mi labio sensualmente y noto como no quita su mirada de ellos -a pesar de su incesante charla- bato mis pestañas y le dirijo una mirada de fóllame. El caro vino en su copa se está agotando, por lo que me estiro haciendo qu

