Dos días han pasado volando al lado de Dank. Para su edad, es extremadamente divertido, lleno de preguntas y el juego que tanto amo del verdadero o falso. Estos días han estado llenos de risas, juegos y besos apasionados. El bronceado ya es notable en mi piel y también en la de Dank. En vez de hacerlo parecer feo, hace el efecto contrario. El sol hace maravillas con ese hombre, llevándolo un cincuenta por ciento más atractivo de lo que ya es. Suena imposible, pero mis ojos no me engañan. Ahora mismo, estamos en medio del océano pacifico, disfrutando del sol en la proa del yate. Mi cara da al cielo, mientras que Dank está recostado de espaldas. El ambiente es sumamente tranquilo, haciéndome perder en mis pensamientos preguntándome que estarían haciendo todos mis amigos. Noé me mandó un m

