Mi cabeza está llena de confusión, terror y sorpresa. Pensé que tendría más tiempo para esto, pero no es así. Volteo lentamente para mirar al chico que me devuelve la mirada. —Es que, ¿ya no me recuerdas?—pregunta. Y aun no encuentro mi voz en medio de la conmoción. Claro que lo recuerdo, me dio la huida de mi vida y fue uno de los implicados en mi cobardía de haberle partido el corazón al señor Scott. Pero no digo nada, aparentemente las palabras han sido robadas de mi boca. O al menos el pánico ha vuelto a hacer de las suyas conmigo de nuevo. —Yo um—empiezo a contestar—, no sé qué decir. ¿Qué haces aquí?—pregunto con sorpresa. —Digamos que está ha sido mi clase por meses y créeme que conozco a mis compa

