Dank está parado afuera de mi puerta como dijo. Y está usando un pantalón n***o, una camisa color azul, y cómodos tenis Nike. Y se ve... Jodidamente joven. Su look no le hace justicia a su edad. Fácilmente puede confundirse con un chico en su último año de universidad. Hace que parezca de veintiséis, en vez de treinta y seis. Cada fantasía que corría en mi cabeza, es reencarnada en este adonis. Dank se da cuenta de mi repaso, me mira con una ceja arqueada y una mirada divertida. -Perdón, yo... El niega con la cabeza. -Tranquila, yo también te eche un vistazo. No te avergüences de nada. Pero lo hago. Siento mis mejillas enrojecer. -Eh, ahí está el rubor que me gusta. Por mucho que quisiera regresar adentro y besarte hasta dejarte sin aliento, tenemos una cena por delante. Así que -m

