Me despierto... ¿en mi cama? Me debe de haber traído Alex anoche, menos mal ya que no soporto dormir en ese sillón, las pocas veces que lo he hecho me he levantado con dolor de espalda, cuello y todo. Bajo las escaleras y lo veo dormido, me causa ternura.
Hago jugos de frutilla y preparo unos panes con nutella, acomodo todo en la mesa de la cocina y voy al comedor a despertar amablemente a mi hermoso amiguito.
- ¡ALEX! - grito para ver como el nombrado cae al suelo a lo que yo me río a carcajadas al punto de caer de rodillas al piso.
- Que bien que tratas a la persona que anoche te acomodó en tu cama – habla con la cara contra el suelo.
- Lo sé... ¿te vas a levantar?
- Mmm... no. El piso me ama y yo a él, no como vos, esto si es mutuo.
- Hice jugo de frutilla - se empieza a levantar. - Y panes con nutella - de repente ya no lo veo.
Voy hasta la cocina y lo veo sentado comiendo ya la nutella, ¿cómo hizo tan rápido? Bueno... no importa. Escuchamos que tocan a la puerta y me levanto.
- Hola ma.
- Hola hija, era para hacerte acordar que tenés que cuidar a los gemelos.
Ups... me había olvidado, pero no lo demostraremos.
- ¿Cómo no voy a acordarme, ma? – le pregunto cruzándome de brazos.
- Lo siento, es que ya nos vamos pero están dormidos.
- En un rato subo, me los voy a traer para acá.
- Bueno, después llamame.
- Dale, estoy con Alex.
- ¡Hola Alex! – grita desde la puerta.
- ¡Hola! – grita mientras viene con la boca llena del chocolate.
- Adiós mamá.
- Chau mis cielos.
Cierro la puerta y vuelvo a mi desayuno, digo... a la cocina.
- Tengo que cuidar a los gemelos hoy.
- Que divertido.
- Si, ¿viste? Genial que te parezca buena idea porque vos me vas a ayudar.
- ¡¿Qué?! Pero... ¿por qué?
- Porque sos mi mejor amigo y me amas.
- No uses esas palabras en mi contra. La última vez que te ayude casi se caen por las escaleras.
- Tenían 1 años Alex, ya son más grandecitos, nosotros podemos – digo esto mientras lo abrazo.
- Ok, bueno – habla mientras me abraza más fuerte y hace que me suene toda la espalda. – No te rompí, ¿verdad?
- No – río y sigo con mi desayuno a ver si lo puedo terminar de una vez por todas.
Después de terminar el desayuno y cambiarnos, porque Alex tiene ropa de repuesto en esta casa, subimos al departamento de mis padres.
En el mío ya les había hecho el desayuno, entramos y vamos a sus habitaciones. Los dos están dormidos asique voy a tener que levantarlos y cambiarlos.
- A cuidar a los angelitos - hablamos Alex y yo a la vez para luego reír.
Hoy va a ser un día... interesante podría decirse, tan solo espero que no termine en desastre.
Después de levantarlos y cambiarlos (Alex me ayudó en todo por suerte), los hicimos desayunar en mi departamento para después llevarlos a la plaza.
- ¿Alguien quiere un helado? - pregunta Alex.
- ¡Yo! - gritan los gemelos saltando, estuvieron jugando todo el día y no sé cómo no se les agotan las energías aún.
- Eli - lo miro; - ¿vos querés uno?
- Bueno - me levanta y agarro de la mano a Renatta mientras que él le da la mano a Ignacio.
Renatta se pidió uno de chocolate, Ignacio uno de frutilla y con Alex nos pedimos cada uno de chocolate y limón.
- ¿Por qué tienen el mismo helado? - pregunta Ignacio.
- Porque nos gustan los mismos gustos - responde mi mejor amigo.
- ¿Y si comen del mismo?
- Nos quedaríamos con más ganas de comer helado, por eso uno para cada uno.
- Pero son aburridos - habla ahora Renatta.
- No es cierto - le digo acercándole una cucharada y ella hace cara de asco. - Bien, no te gusta. Lo entendí.
- El tuyo es aburrido - le dice Alex. - Es todo marrón, el nuestro al menos tiene blanco.
- Pero... - se le ponen los ojos llorosos y a Alex le mata su carita.
- Perdón, perdón, es mentira - habla mientras que me da su helado y la alza. - ¿Sabías que el chocolate él lo más rico del mundo? Y lo tenés vos.
- Si - lo abraza mientras que todavía está a upa.
- ¿Y el mío no es rico? – pregunta con sus ojos llorosos Ignacio, por dios, ¿qué voy a hacer con estos niños?
- Por supuesto que es rico, todos los helados son ricos bebé – le digo mientras los abrazo, no más lágrimas, solo eso pido.
Después de un rato veo como Alex los lleva a la hamaca, es un amor como se llevan, no digo que me haya dejado de gustar mi mejor amigo pero como que me rendí. Pero me encanta como se lleva con mis hermanitos y con mis padres, él tiene un hermano de nueve años que se llama Gastón y yo también me llevo bien con él, somos como una gran familia desde hace tanto tiempo.
- ¿Se murió? - escucho que Ignacio pregunta con la voz rota.
- ¡Eliana! - Alex me mueve de los hombros y lo miro.
- ¿Qué?
- Estas así desde hace como diez minutos y no nos contestabas, y se te derritió el helado en la mano.
- Lo... lo siento, ¿vamos? - el tarda en asentir pero termina haciéndolo y mientras me limpio el helado derretido, lo que quedó un asco y necesito agua.
Volvemos a mi casa y vemos Intensamente, a elección de ellos claramente y no nuestra. No es que no nos guste, sino que ya la hemos visto muchísimas veces.
- ¿Que quieren cenar? - les pregunto a los tres porque Alex se queda de vuelta, principalmente para ayudarme con los enanos y así no se vuelve tan tarde a su casa.
- Pizza - dicen los gemelos, lo miro a él y asiente.
- Pizza será, eso si... pizza casera - les susurro esto último como secreto a los peques y ellos festejan. Les encanta amasar pizza, eso sí, cocina prepárate para tener masa hasta en el techo.