Renatta e Ignacio ya se durmieron en mi habitación, de hecho se durmieron en el sillón pero los llevamos a la cama, y Alex está acostado en el sillón buscando alguna peli para que veamos más tarde. Yo voy hacia la cocina a empezar a limpiar, porque sino termino el año que viene.
Cuando termino de limpiar el techo (subida a la mesada porque está más que claro que no llegaría sino) me doy vuelta y veo a Alex sentado en una de las sillas de desayunador mirándome a lo que me asusté y casi me caigo pero me estabilizo enseguida.
- ¿Ha... hace cuánto...?
- ¿Sabías que hay una muy buena la vista desde acá? - dice interrumpiéndome y yo me sonrojo. - ¿Te ayudo?
- ¿Y ahora te atreves a preguntarme?
- Si... - contesta un poco desconfiado, debe de temer a que le tire algo, pero...
Se lo tiro igual, me bajo de la mesada al piso, agarro la harina que había quedado en el paquete, la cual era poca, y se la desparramo por toda la cara. Él se acerca y me acolarra entre él y el desayunador, me mira con una sonrisa maliciosa.
- ¿Te puedo dar un beso?
- ¿En este preciso momento? No, gracias - contesto rápidamente sin analizar lo que estaba diciendo.
- Asique no en este momento... pero en otro si, ¿verdad? – mierda maldita bocota la mía.
No sé qué contestar, debo de estar más roja que un maldito tomate. Odio que me ponga nerviosa.
- Ya sé que lo odias.
- ¿Lo...?
- Sip, lo dijiste en voz alta - me guiña el ojo y se va para el baño, seguro a limpiarse. – Vas a tener que tener cuidado en lo que pensás, no vaya a ser que digas algo que no querías.
Sigo limpiando la mesada cuando siento que me abraza de atrás y refriega toda su cara en mi pelo.
- ¡TE MATO! – grito en cuanto me doy cuenta que seguro me manchó todo el pelo con la harina.
- Sh - me da vuelta quedando frente con frente y pone un dedo en mis labios. - Tus hermanos están durmiendo.
- Por dios, me voy a ir a bañar - contesto sin esperar respuesta.
Cuando termino de bañarme me pongo un short de Bob esponja, un top de Batman y unas pantuflas de unicornios, una modelo de Victoria Secret parezco. Llego hasta el sillón y ahí está el sinvergüenza sin nada de harina.
- Pero que buena combinación.
- Lo sé - le guiño el ojo. - Tengo sueño.
- Yo también, ¿ya volvieron tus papás para llevar a tus hermanitos?
- Ahora me fijo.
Voy hasta mi celular en la cocina para llamarlos pero veo que tengo varios mensajes de mi mamá.
Mami: Hija, se nos va a hacer un poco tarde
Mami: Vamos a ir a lo de tu tía Miriam
Mami: Mi amor, nos vamos a qedar acá esta noche porque está enferma y sabes que no hay nadie que la cuide
Mami: ¿Los niñis se quedn vos vos?
Me río de sus faltas de ortografía, que mala hija que soy. Me causa que me pregunte eso, no los dejaría a los dos solos dormidos en un departamento con nadie en la casa.
Yo: Si se quedan, no hay problema
Yo: Ya están dormidos en mi habitación
Mami: Oki, beso
Yo: Otroo
- Al parecer vamos a tener que dormir juntos en el sillón, no vas a mover a tus hermanitos ¿verdad? - me habla Alex desde atrás, leyendo mi celular.
Considero la posibilidad de tirarme desde el balcón... pero cero ganas ir hasta allá, asique le asiento afirmativamente.
- ¿Traes las mantas? - el asiente, al parecer vamos a dormir juntos ¡yey! (sarcasmo detectado).
Tardamos mucho en dormirnos porque no sabíamos cómo ponernos, tardamos aproximadamente una hora entre idas y vueltas hasta que al fin nos acomodamos y estábamos ambos sin dolores de espalda. Él siempre que viene duerme en ese sillón pero yo lo detesto.