Me despierto con un maldito brazo que no me deja mover, le estoy por pegar cuando recuerdo que dormí con Alex. Ups, casi le pego y lo despertaría.
En realidad... se siente agradable esta sensación, es como una sensación de paz, tranquilidad, amor, protección y eso todo junto en una sola persona, en un mismo momento.
Lo peor de todo es que me está empezando a poner nerviosa otra vez, y eso no me gusta. No me agrada sentirme "débil" en algún punto, no me refiero a solo con él sino que en todos los sentidos, detesto sentirme vulnerable.
- ¿Estás despierta? - habla con voz ronca a mi lado sin dejar de abrazarme.
- Si - intento darme vuelta pero no me deja, aunque después de un rato se da cuenta de que no podía moverme ni un centímetro.
- Oh... lo siento - dice medio... ¿avergonzado? Esto no se ve todos los días. - ¡Hey!
- ¿Hablé en voz alta otra vez? - pregunto con los ojos cerrados.
- Si, se te está volviendo costumbre asique ojito con lo que pensas en esa cabezita - me toca la cabeza como a un perro repitiendo lo que me dijo ayer o anteayer, ya no recuerdo.
- No soy un perro.
Me mira con la ceja alzada y comienza a hacerme cosquillas.
- Para... pa... para Alex.
- ¿Para mí? ¿Que hay para mí? - pregunta burlón.
- Una piña si no dejás de hacerme putas cosquillas.
- Bien, bien - levanta los brazos en señal de rendición.
Me levanto para ir a hacer el desayuno para los cuatro y grito cuando la veo a mi madre, por el grito Alex llega corriendo.
- ¿Qué pasó?
- Eso pasó, hola ma - la saludo mirándola mal. – Me hiciste asustar.
- Hola hija, hola Alex – me saluda a mí y luego saluda a mi mejor amigo. – No los quería despertar y no puedo subir a los chicos sola, ¿me ayudan a subirlos?
Con Alex asentimos y los llevamos hasta su departamento.
- Nos vemos luego chicos. Gracias por cuidarlos a ambos - habla mi papá.
- Chau pa.
- Adiós - habla más "formal" Alex, siempre me río de él cuando habla así con mis padres. - Si no te callas te hago cosquillas – me dice en cuanto salimos de lo de mis padres.
- Buena forma de hacerme callar.
Bajo corriendo lo más rápido que puedo, abro la puerta y se la cierro en su cara, temo haberlo golpeado pero no me ablando.
- Eh... sigo teniendo el pijama - lo recuerdo y le abro la puerta para que no lo vean los vecinos. Yo no tengo problema en que me vean así pero él se siente desnudo en pijama, siempre me río de eso.
Su cara no es la más amistosa y yo sonrío nerviosa abrazándolo para que me perdone más rápido.
- Lo siento.
- Ya vas a v... - antes de que termine yo ya estoy corriendo.
- No... no... po... por fa... por favor - hablo entre risa cuando llega hasta mí, estamos arriba de mi cama pero es muy graciosa la situación como para encontrarle un sentido pervertido. - Mañana tenemos que ir al instituto.
- Es cierto, asique me haces de almorzar y me voy.
- Wow, wow, wow, esperemos, ¿y a vos quien te invitó a almorzar? - lo miro con una ceja alzada haciéndome la ofendida.
- Bien, voy con tus padres - yo comienzo a reír mientras él se levanta y hace como que en serio se va a ir.
- Como si te fuesen a alimentar sabiendo todo lo que comes - me mira mal. - Ahora cocino algo viejito.
Después de almorzar y mirar "¿Dónde están las rubias?" se fue, y vuelvo a mi solitaria soledad. Aunque mañana me viene a buscar, rio como una loca. Si supiese que me gusta no se cómo sería la relación después de eso.
Mami: Los vi hoy
Mami: Se veian tan lindos dormidos abrazaditos
Que linda mi madre escribiéndome estos mensajes en la madrugada, parece que quiere que llore. Bueno nunca le dije que me gustó, o me gusta, no lo sé pero hace que mis sentimientos vuelvan a salir a flote y no lo voy a permitir.
Yo: Ay mamaa sabes que solo es mi amigo
Mami: Si, pero seria lindo que fueran algo mas
Yo: No
Yo: Me voy a dormir
Yo: Que mañana tenemos que ir al colegio
Mami: Te amo mi niña
Yo: Y yo a vos ma