Jacques tenía ojos frustrados, miraba a Egan como si quisiera acabar con él. «¿Así que esté eres tú realmente? Me odias, Jacques, así que por fin me quité la ceguera, por fin te veo tal y como eres, amigo impostor», pensó —¿Qué te pasa, Jacques? ¿Por qué estás tan alterado? —exclamó Egan, pero tenía un gesto casi de burla, que Jacques sintió como un ataque personal. —¿Dónde, maldita sea, estaban? —espetó con furia —No nos hables así, Jacques, modérate; para que lo sepas, Egan se puso muy mal luego de la fiesta, lo llevé al hospital, tuvo un ataque de pánico, decidí cuidarlo en el hospital. Jacques se quedó perplejo, miró a Egan, quien hundió la mirada, con un gesto vulnerable. —¿Y qué? ¿Ahora ya te sentiste mejor con el consuelo de mi novia? —dijo haciendo énfasis en las últimas dos

