Quiero nietos

1000 Palabras

VALERIA Abrí los ojos de golpe. El estómago se me apretó. ¿Nos había escuchado? Entonces la vi. Esa sonrisa colgada en su cara como si nada pasara. —¿Tan raro te resulta verme, querida? —dijo, y esa voz fingida me puso en modo alerta. Caminó hacia nosotros con su bandeja. La dejó sobre la mesa. Respiré hondo, tratando de calmar el temblor que me recorría por dentro. No necesité mirar a Leandro para saber que él también había contenido la respiración. Algo en su postura se había aflojado. Bien, entonces no había peligro. Todavía. —No es nada… solo me sobresalté —le dije, fingiendo que todo estaba bajo control. Pero justo en ese momento sentí un pinchazo agudo en la pierna. Me mordí el labio. Leandro tosió y me señaló el asiento con la mirada. Entendí. Me quería sentada, calmada, obedi

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