Al parecer desde el día lunes que me trajeron acá hasta el encuentro con Liam habían pasado dos días, pero nuevamente estaba perdida en el tiempo, creo que habían pasado dos días más, si mis cálculos no estaba equivocados, el encuentro con mi esposo había sido el miércoles por la tarde y luego de eso conté dos desayunos, dos almuerzos, dos meriendas y tres cenas, así que debía de ser viernes por la noche. Extrañamente por la hora que debe ser se abre la puerta y entra el enfermero que siempre llega con las bandejas de alimentos, pero esta vez no tenía nada en sus manos. —Vamos, el director quiere verte — me dice de mala gana. —¿A mí? — pregunto cómo idiota. —Si a ti estúpida — se acerca y me toma del brazo para llevarme al ver que yo no me movía. La parte de la clínica en la cual yo e

