Esa misma tarde de sábado después de que Jenn aceptara casarse decidí que lo mejor era hacerlo al día siguiente, cuanto menos tiempo perdiéramos era mejor, con Serena nos pusimos de acuerdo en algunos pormenores de lo que iba a ser la ceremonia, ya que Jenn seguía totalmente en estado de shock y no podía tener una conversación racional en ese momento. Me retiré de la casa y me dirigí a ultimar dos importantes detalles. Primero conduje a la joyería donde había comprado el anillo de compromiso de Érica, Tiffany & Co, una de las más exclusivas del mundo y muy reconocida, nunca me había tomado el trabajo de devolverlo, capaz porque pensaba que en un futuro sí lo iba a usar, pero eso ya no iba a poder ser. —Buenas tardes señor, ¿En qué podemos ayudarlo? — me recibe el vendedor. —Buenas tard

