| MELISSA | El dardo rebota en el tablero y cae al suelo. —Es la última vez que tomo las sugerencias de Rash, lo juro—dice Briana. Estoy en silencio por un momento enfocándomela mientras lanzo el último dardo. Se clava en la cuña dieciséis de la diana. Suficientemente bueno. —Debería de haberlo sabido cuando vi a los locos de la camioneta— le digo —Estoy bastante segura de que su existencia hace que sea mi culpa. Por ejemplo, si de alguna manera llevara esto a los tribunales, el juez lo descartaría sobre la base de que yo debería de haber sabido que era terrible por que su vehículo tenía testiculos— camino hacía la diana, saco mis dardos y recojo el último del suelo. —No— dice Briana—¿Como se supone que encontraras a alguien que no tenga obsesión por las camionetas grandes por aquí? Hac

