**MARIANA** ¿Qué princesa le gustará a Isabella, es que no le pregunté? A ella siempre le gustan las muñecas de Barbie, pero Barbie no es una princesa, ¿o sí? Ahora estoy frente a esta repostería que hace lindos pasteles. Bueno, mejor le preguntaré y luego regresaré. —Mariana, ¿eres tú? —me volteo y veo a la persona que menos pensé ver, mi padre. —¡Papá! —exclamó, sorprendida. —Mariana, hija, te he encontrado. Te he buscado durante muchos días. ¿Dónde están tus hermanos? —pregunta con urgencia en su voz. —¿Qué dices? —respondí, confundida. —Es hora de regresar a casa, hija —dice con firmeza. —¡¿Cuál casa?! —le gritó, sintiendo una mezcla de rabia y dolor. —La mía, esa es su casa, también —argumento, tratando de sonar conciliador. —Ja, si supieras las cosas horribles que pasamos en

