Al arribar a la estancia, percibió a Mariana esperando ansiosamente. —¿Qué ha pasado? —preguntó ella, con una mezcla de preocupación y curiosidad. Diego le dedicó una sonrisa tranquilizadora. —Todo va según me lo imaginaba. Por hoy descansa, porque mañana inicia tu actuación —dijo, tratando de aliviar su ansiedad. Mariana asintió, decidida, a hacer su mejor esfuerzo. —Me esforzaré por hacer un buen papel. También puedo ser una rica caprichosa —dijo, con un toque de humor en su voz. Diego sonrió suavemente y le tomó la mano. —Haz lo que te plazca, al final te apoyaré —respondió, con una mirada llena de confianza y cariño. Mariana encontró consuelo en sus palabras. Era consciente de que el día que se avecinaba presentaría retos, pero la presencia de Diego le daba la confianza para af

