Es sábado por la mañana y no deseo levantarme. Anoche no pude dormir nada pensando en muchas cosas, en lo que le dije a Nicolás. Creí que mi confesión estallaría una guerra entre ambos, pero me equivoqué. Ha sido todo lo contrario, se mostró muy pasivo, como en estado de shock. Estoy considerando que aún no lo ha asimilado, prefiero pensar eso a que tener que creer situaciones que me hagan explotar la cabeza. Anoche, cuando llegó de la estación de policías, supuse que llegaría dispuesto a discutir el tema, hacer preguntas o simplemente mandarme al carajo, pero no. El señor Nicolás Prexton llegó, se duchó y se metió a la cama conmigo. Me rodeo en sus brazos dejando un beso en mi cabeza para luego dormí plácidamente. Me sentía extraña, confundida ante sus afectos. Así que, aunque no pegué

