POV Andrew —Se cuál es el lugar perfecto para hablar —digo luego de haber cambiado de destino. Ema me mira fijamente. Esos ojos marrones fueron los que me enamoraron desde aquel día. Cuando hicimos ese pacto estúpido, cuando decidimos dejar de ser vírgenes, desde que la vi debajo de mí, con ese miedo a entregarme algo tan preciado, supe que no amaría a nadie más en el mundo. A pesar de que ella lo negó cientos de veces, a pesar de que se volvía irracional cuando la trataba con dulzura, esos ojos marrones me lo decían todo con solo mirarme. Y de esta manera están justo en este momento, diciendo lo mucho que me desean, aun cuando su dueña no quiera decirlo. Me di cuenta cuando llegó, la forma en que me miró, como me detalló. Me desea y yo no voy a ser tan egoísta en negarle lo que quiere

