Ema Me encuentro sentada con la taza de café en una mano, y la dona en la otra, mirando atentamente al hombre que tengo justo frente de mí. Está complacido y extasiado. Su rostro me lo demuestra, su semblante lo delata. Quedó completamente satisfecho luego de vaciarse por completo en mi boca. —¿En qué piensas? —le pregunto dándole un sorbo más al café. —¿Quieres saberlo todo? —responde con otra pregunta, burlándose de mí. —Tal vez —digo con indiferencia. Otro sorbo más y continuo—. Siempre y cuando sea en mí, todo está bien. —¿Insegura? —Jamás. —Me alegro, porque no deberías —sonrío con suficiencia. Tengo a Andrew comiendo de la palma de mi mano. Por muy imponente y dominante que sea, basta con que yo dé la palabra y él obedece—. Sé lo que estás pensado, y sí… —interrumpe mi pensam

