La mujer palidece, está confundida y bastante molesta también. Sus ojos van de mí a Andrew, incluso le da una mirada rápida a Andrés. Más le vale no decir nada con respecto a mi hijo, porque ahí si es verdad que quedará sin cabellos. —Lo siento señor Black. No tenía idea —su disculpa no es para nada sincera—. Creí que si esposa era rubia… Si ella cree que con eso me ha ofendido, está muy equivocada. —Si te preocuparas más en hacer tu trabajo, que estar al pendiente de mi vida personal, considero que serías una extraordinaria secretaría —Andrew toma mi mano y me deja un beso en la cabeza—. ¿Estás bien? Sonrío —Claro. —Bueno, yo ya cumplí —comenta Isa algo apenada por la situación. Soy muy consciente de que Laura nos está mirando—. Me iré. Espero te sientas mejor Ema. Ya tienes mi núme

