No estaba de buen humor para hablar con nadie,solo deseaba tener al malnacido que le había hecho esa mala jugada. — ¡Me lleva la que me trajo!— Carlos gritó de ira. Su cara roja de indignación y el ceño fruncido lo decía todo. Dijo— No entiendo cómo pudo haber pasado esto. Para un estafador profesional resultaba un mal chiste de la vida ser víctima de un engaño. Sus manos temblorosas tomaron una botella de brandy para servir medio vaso. Apenas y se mojó los labios,no había comido nada y el estómago le ardía. Estrelló el vaso medio lleno contra la pared. —¡Maldición!,debe haber algo que se pueda hacer,¿Dónde andará el inútil de Pablo. Intentó llamarlo,pero estaba ocupado,abrió una gaveta del escritorio y sacó una pistola.Su rostro lucía muy palido y los ojos lanzaban chispas de enoj

