Los muros de Alice

1523 Palabras

La gaseosa burbujeante le refrescaba, y por un momento sintió que podía dejar atrás el agobiante estrés del día. Como médico, sus jornadas estaban plagadas de emergencias y decisiones críticas, pero esa noche anhelaba descansar temprano. Con un gesto de cansancio Andrés apagó la televisión y se levantó para dirigirse a su habitación, sintiendo una mezcla de satisfacción y relajación cuando, de repente, el timbre sonó. Al abrir la puerta, su corazón dio un pequeño vuelco al ver a Alice frente a él. —Hola, guapo. ¿Ya has cenado? —preguntó ella, sonriendo mientras sostenía una pizza. —Amor, bienvenida. Pasa, estás en tu casa —respondió Andrés, acercándose a ella y sellando su saludo con un beso intenso. Esa chispa entre ellos, siempre presente, parecía expandirse con cada encuentro.

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