Han transcurrido varios meses desde que llegué a Estados Unidos y conocí a John; más de ocho meses, para ser exactos. He terminado mi primer año universitario con excelentes calificaciones, algo que me llena de orgullo. Estoy muy emocionada porque pronto cumpliré diecinueve años, y le he pedido a mi abuelo que me permita viajar a México o que permita a mi familia venir aquí para celebrarlo. Hasta ahora, no ha tenido queja alguna de mí: soy la mejor de la universidad y he trabajado duro en la empresa. Sin embargo, mi tía Emma y Alicia continúan tratándome muy mal. No entiendo su resentimiento, pero trato de no dejar que me afecte. A quién le debo gran parte del mérito de mi éxito en la universidad y el trabajo es a John. Él, con su vasta experiencia empresarial, se ha convertido en un verd

