81 Carrie podía contar más de cuatro días desde aquella noche en la cual Santiago se había convertido en su héroe. Recordó haber llorado hasta el cansancio mientras las olas empapaban su cuerpo. Se le hacía injusto no poder tener a Santiago, a quien sentía amar más que nunca. Pero no solo sus sentimientos por él la habían llevado a permanecer a merced de las olas hasta altas horas de la noche: también se sentía muy sola, abandonada por casi todos y además extrañaba su país, sus amigos e inclusive a su familia, algo difícil de creer después de la manera como la habían tratado. No se cansaba de estar agradecida por la amistad de Amanda, una mujer hermosa en su interior y en su exterior. La subgerente del resort se estaba convirtiendo, no solamente en su consejera, sino también en

