82 Sentado en el balcón de su apartamento, y escuchando las palabras de su madre, Santiago recordó lo sucedido cuatro días antes: después de haber acompañado a Verónica y a su familia a la salida del examen de medicina legal, se había despedido de todos cuando el auto del padre de la rubia atravesaba el centro de Santa Marta y en seguida se había dirigido a la estación de policía, donde después de una espera de más de dos horas, Penélope había sido liberada. Después de haberla llevado a desayunar a una cafetería cercana al lugar, y de haberla dejado en la puerta de su casa, había regresado a su apartamento sin saber cuál sería su siguiente paso a seguir. –Santi, creo que lo que has hecho es lo mejor: debes dejar pasar un tiempo, tienes que aclarar tus pensamientos, s

