83 Después de un ameno y caluroso día de playa en Bahía Concha, disfrutando de la compañía de su mejor amiga, y siendo las cinco y media de la tarde, Carrie llegó a su bungaló, se dio una refrescante ducha, se puso una falda larga de suave material adornado con flores, la cual le llegaba hasta los tobillos, una blusa blanca con pequeños bordados de pájaros en el cuello, ambas prendas adquiridas en un mercado de productos típicos del centro de la ciudad, y se paró frente al espejo. Mientras se aplicaba algo de maquillaje sobre su bronceado rostro, no se cansaba de repetirse a sí misma: >. Sin embargo, el timbre del teléfono la sacó de sus pensamientos y la obligó a correr en búsqueda del aparato. –Habla Carrie… La voz al otro lado de la línea le era bastante fa

