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4337 Palabras

74     A Santiago lo habían requisado varias veces en Bogotá, especialmente a la entrada del estadio de fútbol o de algún concierto, pero jamás lo habían hecho mientras le apuntaban con un arma. Vinieron a su mente los casos vistos en los noticieros o los periódicos, en los cuales los delincuentes, disfrazados de policías, acostumbraban a robar a la gente. Podría perfectamente tratarse de un caso de estos, especialmente si tenía en cuenta el lugar en el cual se encontraban.      –Señor, tranquilo –dijo una nerviosa Penélope–, no es necesario que nos apunte con esa arma.      –¿En dónde es que tienen la droga escondida? –preguntó el otro policía.      –¿Cuál droga? Nosotros no tenemos ninguna droga –respondió Santiago.      –Eso no es lo que nos dijeron por ahí –dijo el policía ant

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