Capítulo 9

2235 Palabras
  -          ¡Adaeze! El grito con mi nombre llama mi atención y me hace voltear para encontrarme con Husein corriendo hacia mí. Varios mechones de cabello chocan con su rostro, pero parece no importarle y empieza a acercarse poco a poco. Sus ojos no dejan de observarme directamente y por un momento me siento intimidada por su mirada. -          ¿Estás bien? Su pregunta me confunde, pero recuerdo el momento en que caminé a recepción y pedí que llamaran a Husein. -          Me llamaron a decirme que querías verme. No sabía si te había pasado algo y solo tomé las llaves del auto y conduje hasta aquí como un loco. Sus palabras me impresionan y distingo el sudor cayendo de su frente. Parece exhausto, pero no se detiene ni un solo segundo a recuperarse y continúa hablando. -          Tuve tanto miedo de encontrarte herida que a penas pude llamar a papá y decirle que estaba conduciendo hacia aquí. Doy un paso en frente para acercarme a su rostro y que pueda notar que me encuentro perfectamente bien, pero empieza a recorrer mi cuerpo con su mirada en busca de alguna herida nueva. -          ¿Estás bien? ¿Quieres que llame un doctor? ¿Alguien te hirió? ¿Alguien te gritó o…? No lo dejo continuar cuando tomo su rostro entre mis manos y aprieto ligeramente sus mejillas, para empujar sus labios hacía en frente. Debo inclinarme para estar a su altura, pero aun así no es suficiente por lo que atraigo su cabeza hacia mí. Cuando Husein nota lo que trato de hacer abre los ojos, sorprendido y parece que quiere retroceder, pero hago más presión con mis manos y se lo impido. Los pequeños vellos en su rostro me incomodan, pero no dejo que detengan mi acción y sin pensarlo más tiempo acerco mi rostro al suyo y antes de que nuestros labios entren en contacto cierro mis ojos con fuerza. Dejo que mis labios reposen en los suyos por unos segundos mientras disfruto el momento y oculto todos los miedos que tratan de escapar y hacerse presentes. Sus labios son tan suaves que por un momento me olvido de todo y dejo que mis sentimientos hacia él tomen fuerza y controlen mis acciones. Tras varios segundos puedo notar la mano de Husein envolver mi muñeca. Noto una ligera presión no dolorosa, pero me empieza a incomodar y decido terminar con el beso. Husein abre los ojos y nuestras miradas se encuentran, pero la presión en mi muñeca empieza a crecer y con mi mano libre tomo su mano para informarle que deje de lastimarme. Su mirada cae en mi muñeca envuelta en su mano y libera el agarre solo un poco, pero todavía sosteniéndome. -          Suéltame, Husein. -          No. Su respuesta me molesta y al levantar la mirada puedo notar en sus ojos un sentimiento que me confunde… miedo. -          Me haces daño, Husein. -          Si te suelto temo que correrás de nuevo. Y de pronto la imagen de nuestros anteriores besos se hace presente. La manera en la que huía después me provoca remordimiento y entiendo lo que siente Husein. -          Prometo que no huiré. Trato de sonar lo más convincente posible y no dejo de mirarlo a los ojos ni un solo segundo. Parece que finalmente confía en mi palabra y libera mi muñeca, pero en un rápido movimiento usa su otro brazo para envolverlo en mi cintura y nuestros estómagos terminan pegamos. Noto el pecho de Husein moverse rápidamente y entiendo que todavía se encuentra exhausto. Levanto la mano que Husein sostenía hace unos segundos y la coloco sobre su pecho para que Husein entienda que debe respirar más despacio, pero al momento en que mis dedos hacen contacto con la tela de la camiseta negra distingo unas pequeñas manchas rojas en mi muñeca provocadas por la fuerza de la mano de Husein. Husein empieza a agacharme hasta que su cabeza queda oculta en el lado derecho de mi cuello. Su acción me sorprende y no entiendo lo que hace. Siento su respiración en mi piel y me provoca ligeras cosquillas que trato de disimular, pero en ese momento entiendo que Husein solo quiere dejar reposar su cabeza en mi hombro por unos segundos. -          No quiero que vuelvas a correr. No quiero que Husein tenga la idea de que siempre huiré después de besarnos por lo que pienso en una buena respuesta antes de hablar. -          Tú me haces feliz. No dejo que Husein responda y decido continuar hablando. -          Hace unos días no recordaba la última vez en la que fui feliz, pero finalmente hoy recordé la última noche en la que realmente fui feliz. Toco a la puerta desesperadamente, ya que el viento helado empieza a colarse por dentro del delgado abrigo que cubre la parte superior de mi cuerpo. De pronto escucho pasos acercándose a la puerta y de inmediato el sonido que produce el cerrojo al ser abierto me hace levantar la mirada y encontrarme con el rostro de Adriano. -          Adaeze, ¿Qué haces aquí a esta hora? -          Mamá llegó del trabajo y se quedó dormida. No quiero despertarla y todavía no he cenado. Trato de parecer creíble para convencer a Adriano y no tener que decirle que mamá está ebria hace dos días y cuando le dije que tenía hambre me había golpeado y se había ido a dormir. -          Pasa, pequeña. Adriano me deja entrar a su casa y de inmediato puedo sentir la calefacción abrigando mi cuerpo. -          Creí que tu mamá solo trabajaba hasta las cinco. -          Sí, pero consiguió otro empleo para poder tener más dinero. Todo el camino hasta aquí he estado pensando en todas las mentiras que debo decir para responder a las preguntas de Adriano. -          Mañana iré a hablar con ella, no puede dejarte sin cenar por más cansada que se encuentre después del trabajo. -          ¡No! De inmediato noto lo que acabo de hacer y trato de justificarme. -          Es decir, mamá trabaja mucho para darme todo lo que necesito y de vez en cuando que se quede dormida no me afecta. Cualquier podría decir que mamá es la madre perfecta por como hablo de ella, pero no quiero que Husein o Adriano se enteren de lo que mamá me hace o todas las veces que me he quedado sin cenar. -          Entiendo eso, pero los niños no deben saltarse las comidas. -          Lo sé, por eso vine aquí. Usted dijo que podía venir aquí cuando mamá trabaje y la niñera no pueda venir a cuidarme. Todas las películas que he visto con Husein me han ayudado a crear todas las mentiras que necesito para que Adriano no sospeche y entre esas mentiras está el de una niñera que cuida de mí mientras mamá trabaja. -          Está bien. Pasa y te serviré algo de comida. Husein está en el comedor, estábamos a punto de empezar a cenar. Tal y como dijo Adriano, encuentro a Husein sentado en el comedor esperando a que le sirvan un plato de comida. A penas me observa, sonríe y me da la bienvenida mientras me invita a sentarme junto a él. Adriano nos sirve la comida y mientras cenamos los escucho hablar sobre sus planes de navidad y todos los regalos que Husein me pide a Adriano. Los minutos pasan y Adriano sirve el postre que había comprado de camino a casa cuando venía del trabajo. Husein me invita a ver una película en su habitación mientras Adriano trabaja en su computador. Juego con Husein hasta que llega Adriano me ofrece llevarme a casa y a pesar de que trato de evitarlo no lo consigo y al despedirme de Husein, me presta un abrigo al notar el frío que hace en el exterior. Nos despedimos con un abrazo y por un momento olvido lo que me espera en casa y el vómito que de seguro debo limpiar antes de irme a la cama. -          Evité que Adriano entrara a mi casa y se encontrara con mamá tirada en el piso de la sala de estar. Nunca se enteró de lo que realmente pasó esa noche y al llegar a casa limpié el vómito de mamá del piso y me acosté a dormir mientras abrazaba el abrigo que me habías prestado. Husein no dice ni una sola palabra y continúa ocultando su rostro en mi cuello. -          Solo quiero que sepas que tú me haces feliz. -          Y tú me haces feliz a mí. Sonrío involuntariamente y puedo notar el rubor subiendo por mis mejillas. -          Perdón. -          ¿Por qué? -          Por ser un idiota celoso y no comprender que no podía ayudarte yo solo. -          Me ayudas más de lo que piensas. -          Me gustaría haber sido yo él que recibió esos golpes y todo el daño que te hicieron. No sé que pueda decir al respecto y me mantengo en silencio para no decir algo que lo pueda lastimar o hacerme recordar mi pasado. -          Hace unos días soñé que te tenía en mis brazos como lo estoy haciendo ahora y me decías que nada de lo que viviste fue real y que yo solo había tenido una pesadilla. No puedo evitar que un nudo se forme en mi garganta y recuerdo todas las veces que también soñé eso. Por años me imaginaba despertando en una cama de sábanas blancas y encontrarme con que la jaula había sido solo una pesadilla y que nunca estuve ahí, pero cuando abría mis ojos me encontraba con hombres encima de mi cuerpo y cientos de lágrimas caían por mis mejillas. -          Pero, si fue real… -          Lo sé. Su voz sueña apagada y cuando trato de separarme de su cuerpo para observar su rostro, Husein envuelve su otro brazo alrededor de mi cintura pegando nuestros pechos e impidiéndome ver su rostro. -          El día de la inauguración de mi hotel, imaginé que tú estabas ahí, aplaudiendo mientras cortaba el listón y abrazándome mientras me felicitabas. Papá notó que estaba triste y después de la inauguración me abrazó y me dijo que de seguro tú estarías orgullosa de mí. -          Siempre he estado orgullosa de ti. -          Y yo siempre he estado orgulloso de ti. Un pequeño hormigueo se hace presente en mi mano derecha y en ese momento noto que mi mano quedó atrapada entre nuestros cuerpos y empieza a acalambrarse. -          Quiero llegar a ser completamente feliz algún día. -          Yo haría cualquier cosa que me pidas para hacerte feliz. -          Quiero ser enfermera. Husein finalmente levanta su cabeza para observarme a los ojos y puedo notar la confusión en su mirada. -          ¿Qué? -          La Doctora Christine y yo hablamos de lo que me hacía feliz. Me llevó al comedor, al taller de pintura, a las canchas de futbol, básquet y tenis, a la piscina y finalmente a la enfermería. Ahí descubrí que quiero ayudar a las personas. -          ¿Quieres estudiar para ser enfermera? -          Sí, quiero ser enfermera y ayudar a los Doctores con los pacientes. Sonrío al imaginarme en un hospital de un lado al otro tratando a pacientes y ayudando a que se sientan mejor. -          ¿Estás segura de eso? -          Muy segura. Husein sonríe ante mi entusiasmo y por un momento puedo ver el orgullo en sus ojos lo cual me hace sonreír todavía más. -          Sí quieres ser enfermera yo te apoyaré en todo. -          Gracias. Le doy un rápido beso en los labios para después observarlo a los ojos. -          Ya quiero verte usando una pijama médica. -          Y yo también. – Una voz a unos pasos de nosotros llama nuestra atención y giro mi cuello para observar al dueño de la voz. Adriano se encuentra observándonos con lágrimas sin derramar en los ojos. Husein se separa de mí unos cuantos centímetros, pero mantiene su mano derecha pegada en mi espalda. -          Papá, ¿Cuánto tiempo llevas aquí? -          Lo suficiente para oír que mi pequeña quiere ser enfermera y ver ese beso entre ustedes. Trato de ocultar el rubor de mis mejillas ocultando mi rostro con mis manos, pero de igual manera Adriano lo nota y ríe al notar lo que trato de hacer. -          Hijo la próxima vez que me llames a decirme que estás conduciendo hasta aquí, no me hagas pensar que algo le pasó a Adaeze, por favor. -          No fue culpa, a mí me llamaron y solo dijeron que Adaeze pedía que viniera. No lo pensé dos veces antes de venir conduciendo como un loco. -          Pues parece que eso lo heredaste de mí, porque también conduje como un loco hasta aquí y ni siquiera me preocupé por estacionar bien el auto. Husein y Adriano se carcajean mientras se burlan uno del otro por la forma en la que condujeron mientras yo río por la manera en la que ellos lo hacen. -          Debo decir que me alegra verlos juntos. -          No más que a mí, créeme, papá. Husein centra su atención en mí por unos segundos para después alejarse de mí para caminar hasta Adriano. -          Creo que mejor me voy, de seguro dejé estacionado el auto dentro de la recepción así que voy a pedir disculpas y volver a casa. -          Te acompañamos, papá. Husein me extiende su mano para que la tome y acompañemos a Adriano hasta la recepción. 
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