Entramos a clase, por suerte todos teníamos la misma clase así que nos sentamos en las últimas filas, los estúpidos de la clase me miraban, algunos con sorpresa y otros como si fuera un pedazo de carne. —¡Hey Tamara, te ves bien! —dijo Lucas poniendo sus manos en mi mesa—. Podríamos salir ¿no crees? —preguntó, yo le sonreí irónicamente. —No lo creo —dije y puse mi mano en la pierna de Alonso que estaba empezando a moverse con furia. —¿Cómo dices? —preguntó con una ceja arqueada, típico, no acostumbrado a escuchar que le digan no. —Dijo que no idiota, así que ¡lárgate! —dijo Alonso. —¿Quién eres tú? —le pregunto Lucas. —¡Soy su novio, y si no dejas de mi mirar a mi chica así te voy a romper esa cara! —dijo para luego pararse, suspire. —Ok, hermano tranquilo —dijo Lucas levantando l

