—Hazme el amor —susurre en su oído, él gruño y me dio vuelta de modo que quede acostada en la cama de Alonso, el sonrió de forma maliciosa y se acercó a mi oído para susurrar —¿Por qué no vas a decirle eso a Javier? —susurra para luego separarse de mí. —Muy bien, ¿quieres que vaya donde Javier y que él me haga suya, me bese y me toque tal como lo haces tú? —pregunte. Sería poco si dijera que estaba sorprendida, sería poco si dijera que estaba dolida, esa frase me dolió mucho al saber lo que él pensaba de mí, porque si bien no tenía sus cinco sentidos destapados sé que en el fondo lo pensó. Seguía mirándome con esa sonrisa cínica e irónica así que me decidí por darle una muestra de su propia medicina. Me pare y camine por su lado hasta mi ropa, cuando iba a salir sentí su mano en mi br

