Sus labios se movían con los míos en una danza que solo ellos parecían conocer, la lengua de Alonso en mi boca me hacía experimentar sensaciones que debo decir nunca había experimentado antes ni siquiera con Javier, y lo más malo de todo es que estábamos en el hospital y espero que por el bien de ambos haya cerrado la puerta con seguro. —¡Ya me di cuenta de cómo me quieres! —dije cuando nos separamos con sonrisas tontas en nuestras caras. —¿Tú me quieres así? —me preguntó aunque él sabía perfectamente la respuesta a eso. —¡Si!, te quiero de la misma forma —dije juguetona, él se mordió el labio y el pequeño bulto que se estaba formando en su pantalón me dijo que quería lo mismo que yo—. ¡Deberías cerrar la puerta con llave! —digo Alonso me mira con una sonrisa en la cara, pero niega, yo

