— Déjame decirte que esto es acoso...
La voz de Alexis irrumpe en mi atormentada mente, en parte está bien, necesito ignorar estos pensamientos intrusivos que me están volviendo loco, estamos estacionados en un auto blanco con vidrios completamente polarizados esperando fuera de la cafetería que Dania salga de trabajar y seguirla, necesito saber si se va a reunir con ese idiota.
— Tú cállate... don me hago pasar por un ladrón. - suelta una carcajada, entró a robar a la casa de un político que le está dando problemas y comentó que no encontró nada en ese lugar más que a la solitaria esposa de ese hombre, hizo el comentario de que posiblemente la visite otro día... y me dice acosador a mí.
— Bueno tenía que proteger mi escandalosa y oscura identidad, además solo fue una vez
— Por ahora.- le respondo en lo que miro fijamente la puerta del local, están a punto de cerrar.
— ¿Y qué hay de ti? ¿Acaso ella ya sabe a lo que te dedicas?
— Ella no ha preguntado...- de solo pensar en eso me dan escalofríos, si ella se enterará muy seguramente se mudaría de estado, la puerta principal se abre y veo a Dania salir con la otra cajera — Ya están saliendo
Me incorporo en el asiento dándole unos golpecitos a Alexis en el hombro, él solo ríe, me cae bien es de la edad de Stefan, pero menos amargado.
— ¿Cuál de las dos es? La de cabello claro largo o la de cabello corto n***o.
— La de cabello claro por supuesto, la otra... hay no sé...
Me da un escalofrío de solo pensarlo, solo una vez mis ojos se encontraron con los de ella y aparté la mirada de inmediato, sus ojos eran oscuros, pero encerraban un monstruo que no me apetecía conocer, es una mujer muy bella, con un rostro inocente como el de Dania, pero un aura demasiado cruda.
Las veo interactuar, Dania saca su celular y se lo da la chica que parece anotar algo en él, se despiden y cada una toma un camino diferente.
No ocupo decirlo, Alexis pone en marcha el auto para seguir a Dania a una distancia prudente, ella camina despreocupada, mirando las casas árboles y flores que pasa, esta tan distraída que sería tan fácil tan solo secuestrarla y meterla al auto, una retorcida sonrisa se dibuja en mi rostro de solo imaginarla peleando con fiereza contra mí.
— Que suerte que los vidrios estén polarizados, tienes una cara de enfermo que da miedo.
Me recompongo y miro mal al hombre a mi lado que se limita a sonreír en lo que sigue avanzando, mi mirada está fija en Dania, cada paso que da, y cada idiota que pasa y le clava la mirada, que ganas de bajarme del auto y darles una golpiza.
Cuando la veo entrar al umbral de una casa y desaparecer dentro me doy cuenta de que ha llegado a su casa... no fue a verse con ese imbécil, Alexis detiene el auto al otro lado de la calle.
— Bueno ¿y ahora que? ¿Vas a entrar por la ventana...? - me muerdo el interior de la mejilla, pensativo, la idea no está mal, pero podría ser la habitación de sus padres, justo en ese momento como milagro del cielo las cortinas de esa gran ventana se mueven y son recogidas, la silueta de Dania aparece, abre la ventana y una gran sonrisa se dibuja en mi rostro.
— Quizás otro día...- aparto la mirada de la ventana y me enfoco en Alexis. — ¿Trajiste tu computadora?
— Sí... ¿Por?
— Quiero que me consigas el número de ella.- Alexis se deja caer en el asiento.
— ¿No será más fácil si se lo pides?.- aprieto los labios y niego con la cabeza.
— Es más fácil escarbar en un poso del jardín y encontrar oro a que esa mujer acepte darme su número.- Alexis comienza a reír y se da la vuelta para tomar un maletín que está en el asiento trasero, hace para atrás su asiento y coloca el ordenador en sus piernas antes de comenzar a teclear como loco.
En unos pocos segundos noto como relaja sus hombros y se deja caer en el respaldo de su asiento.
— Bien, dentro del domicilio hay dos líneas telefónicas, vamos a ver cuál es de él ella...
Alexis saca un pequeño teléfono del maletín y lo conecta a la computadora, lo deja a un lado y presiona una tecla de su computadora, el celular está en altavoz y comienza a sonar en espera de ser atendido, siento los nervios de punta de solo imaginar la voz de Dania saliendo del otro lado, la llamada es atendida.
— Buenas tardes, dígame... -la voz de una mujer aparece del otro lado del altavoz, dejo caer los hombros, no es ella, posiblemente sea su mamá, Alexis solo sonríe.
— Buenas tardes, disculpe estoy buscando a Stefan ¿Se encuentra en casa?
— No caballero, esa persona no vive aquí, número equivocado.
— Mil disculpas, gracias, bonita tarde.- Alexis cuelga la llamada y se prepara para llamar al otro número.
— ¿Stefan? ¿No se te ocurrió un mejor nombre?.- me quejo, a mi primo no le gustaría enterarse de que usamos su nombre para prácticas nada respetables.
— No es un nombre tan común por aquí, bien el siguiente número.
Conecta la otra llamada al que sin duda tiene que ser el número de ella, el teléfono suena varias veces, pero no es atendido, justo cuando pensaba que iba a mandar a buzón su dulce voz aparece del otro lado de la línea.
— ¿Si? Buenas tardes.- en el fondo de escucha el inconfundible ruido de las gotas de agua golpeando contra las baldosas... está en la ducha; ahora me parece mucho más tentadora la idea de colarme por la ventana.
— Buenas tardes, hablo de la compañía telefónica solo para garantizar que no tuviera problemas con su línea, ya que hemos tenido algunos reportes por parte de otros clientes.
— Oh... no, no he tenido ningún problema hasta ahora, gracias.
— Entendido, le agradezco que tomara la llamada, bonita tarde.
Alexis cuelga y me lanza una mirada cómplice, me siento tan emocionado, conseguir su número es un logro mayor a realizar una entrega de armas sin percance, pero mi emoción se ve opacada por un auto que se estaciona justo delante de la casa de Dania, ambos lo miramos con curiosidad, si bien pensé que podría tratarse del padre de ella, pero cuando la puerta del conductor se abre fue como si el corazón se me acelerara y se quedara quieto al mismo tiempo, ese imbécil de la cafetería que olía a ella esta mañana acaba de salir y se dirige justamente la casa de mi fiera.