En busca de consejos

1231 Palabras
Alessandro El sabor del café de ese lugar no lo pondría como uno de los mejores, pero está pasable y considerando que ahí trabaja la pequeña fiera iré todos los días a comprar ahí. Subo a mi auto para ir directo a casa, mientras voy manejando paso por la calle en donde está el club... antes procuraba evitar esta calle porque de solo ver esas tentadoras puertas rojas no podía con el impulso de entrar al interior y pasarla bien con una de las chicas, ahora por extraño que parezca no me dan ganas de ir, me parece más divertido pensar en formas para hacer enojar a la pequeña fiera. Está teniendo una influencia extraña en mí, ya agote mis recursos de caza nova y ahora me toca experimentar cosas nuevas, el invitarla a salir fue algo nuevo, de igual manera que bueno que me dijera que no, si la llevaba a un hotel no creo que fuera lo ideal, le estaría dando el escenario perfecto para matarme de una vez por todas. Pero que se supone que debía de hacer... ¿Llevarla al cine? ¿A dar un paseo en el parque? Hago una mueca, eso no es lo mío, pero parece obvio que es lo de ella, eso me hace recordar que dijo que se la pasó en un convento, ese es el lugar en donde están encerradas las monjas ¿Qué no? "Es virgen" El pensamiento llega a mi cabeza como un latigazo que me hace quedarme sorprendido, no tengo idea de como no lo llegué a pensar antes, es una niña de iglesia, de mami y papi, estuvo en un convento, dioses... me siento mejor ahora, eso quiere decir que el problema no soy yo, es ella. No puedo convencerla con insinuaciones ni miradas traviesas porque no sabe lo que sigue después, no sabe de lo que se pierde; pero yo jamás me había topado con una virgen. Llego a casa y estaciono el auto, mi mente va a mil por hora, odio las primeras veces me hacen sentir idiota porque no sé que hacer, yo sé todo de mujeres, pero no de... mierda, necesito asesoramiento. Stefan no es una opción, en primera porque esta bastaste deprimido de que Renata tuvo que marcharse, es increíble como todo se fue a la mierda así de repente, por eso no quiero enamorarme jamás de solo ver a Stefan me siento mal, así que por eso él no es opción además de que me va a regañar y decirme que deje en paz a esa muchacha, bla, bla. Pienso en el otro hombre que es casi como familia para mí, mi mejor amigo Darel, somos casi de la misma edad, ambos unos mujeriegos... si, no hay mejor opción que él. Dejo el vaso de café en una mesilla y me tiro en el sillón para llamarlo, a los pocos timbres me atiende. — Alessandro. - su voz algo adormilada aparece del otro lado de la línea. — Hombre, ya son las 10 am y tú sigues en la cama, eso significa que tuviste una noche larga con una chica verdad. - mi voz sale con un toque de picardía, él resopla y escucho como las sábanas se mueven. — Bueno fuera... ayer vino de visita Olivia con mi sobrino Steven, dejé el trabajo para pasar tiempo con ellos y terminé muy tarde. — Entiendo... verás, tengo... una situación complicada de la sección "mujeres" y como entre mujeriegos nos apoyamos espero puedas ayudarme. - él suelta una carcajada. — ¿Quieres que yo te ayude a ti? Alessandro si tú eres el experto, todo lo que se me lo enseñaste tú, somos iguales. — Eso no es cierto, tú eres más calculador y discreto, te tomas el tiempo de seducir si es necesario para conseguir lo que quieres, en cambio yo soy directo sin importarme recibir una bofetada como resultado. - escucho como resopla. — Bueno en eso te doy la razón, eres bastante... descarado. — Gracias, ahora bien... estoy teniendo dificultades con una chica — ¿¡Tú!?.- comienza a carcajearse con más fuerza y eso me hace sentirme profundamente ofendido, pero lo ignoro y continuo, escucho como el colchón cede ante su peso seguido del sonido de que está tomando agua. — Tengo la sospecha de que la chica es una virgen, así que dime tips para como llegarle a una virgen.- de pronto parece que se está ahogando, comienza a toser con fuerza y ahora yo soy él que me burlo. — Alessandro, dime que es una broma.- Arrugo la frente. — Claro que no... ¿Por qué bromearía con algo así? — Ok, en primera yo jamás he estado con una virgen, en segundo Alessandro ese tipo de mujeres no te van a abrir las piernas con facilidad, solo hay dos caminos para conseguirlo... enamorarlas y romperle el corazón o darles el anillo. — ¿Cuál anillo? - escucho como suspira pesadamente y podría jurar que me puso los ojos en blanco. — De matrimonio Alessandro.- siento que algo se me atoro en la garganta, me siento de golpe por la falta de aire, no, no puede ser la palabra con "M"... ni hablar. — Que se quede su virginidad entonces, yo... mierda, tengo un sentimiento de derrota atorado en el pecho por ella, cada que me mira es con enojo incluso se atrevió a decirme que es más difícil deshacerse de mí que de una cucaracha.- la carcajada de Darel es tan fuerte que me veo obligado a separar el teléfono de mi oído.— ¡No es gracioso! — Oh, hermano si lo es, yo que tú me daría por vencido con ella. — Pues yo no... no me rendiré hasta que la haga sonreír de verdad, que se sonroje y me mire con amor. — Suerte con eso.- vuelve a reír, esto no me está siendo de ayuda, pero entonces recuerdo algo. — Oye... la chica que tienes en tu casa, la diamante, es una virgen.- la risa se le acaba de inmediato. — ¿Y eso que? — Podrías preguntarle como le gustaría que le llegue un hombre, que es lo que la haría caer. — Estás loco, no voy a preguntarle eso, ¿Quieres un consejo? Aléjate de esa mujer Alessandro, saber perder también es de campeones, una cosa es ser mujeriego otra es ser un hijo de puta, e ir por la vida enamorando mujeres para tomar su virginidad o conseguir engrandecer nuestro ego para luego dejarlas con el corazón roto, eso es para cobardes, una bajeza, si no estás dispuesto a amar un corazón, no lo lastimes, Así que piensa bien lo que vas a hacer, después de todo es tu conciencia. Terminamos la llamada y me quedo ahora con un sentimiento de culpa arremolinándose en mi pecho, no quiero lastimarla, estoy totalmente seguro de ello, pero no quiero alejarme de ella tampoco, no puedo, y siento que ya ni siquiera es tanto mi ego herido y la sensación de derrota en mi récord de "todas caen" es algo más que no sabría describir, quizás sea la emoción de lo nuevo, todas las mujeres se me quieren arrojar encima para besarme, ella para matarme, me parece interesante. Pero creo que no hay mejor persona que ella misma para saber que es lo que quiere... debería de preguntarle de manera discreta.
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