Sus ojos se encontraron con los míos y él suspiró. Parecía cansado y parecía triste, un Ashton completamente diferente al real, y no me gustaba verlo así. Era el único chico que siempre se mantenía alegre y positivo, como si la vida estuviera a sus pies, y tan sólo verlo cabizbajo y triste me hacía sentir mal.
Me senté a su lado con calma y acaricié su hombro con la palma de mi mano, preguntándome mentalmente si debía decirle algo o debía dejarle en paz.
-¿Qué pasó?- le pregunté al fin intentando no sonar tan preocupada. Él hizo un puchero y apoyó su frente en mi hombro. Mordí mi labio inferior para no sonreír-. ¿Me lo vas a decir?
Él gimió en queja sin mover su cabeza de su lugar.
-¿Ashton?- cuestioné curiosa frunciendo el ceño
Le escuché quejarse de nuevo.
-Ashton- lo regañé poniendo los ojos en blanco. Tomé su cabello delicadamente y alcé su cabeza hasta encontrar su mirada con la mía. Él me miró atento-. No puedo ayudarte, si no me dices qué acaba de pasar.
-Es Naty- suspiró otra vez apoyando su espalda contra el respaldo del sillón. Imité su gesto cruzándome de brazos para escuchar lo que tenía que decir-. Estábamos... saliendo y se arruinó todo.
-¿Saliendo?- pregunté frunciendo el ceño. Él asintió con una pequeña sonrisa decaída en su rostro. De acuerdo, no esperaba eso.
-Estábamos- enfatizó después. Se encogió de hombros-. Pasado.
-¿Qué ocurrió, Irwin?- le pregunté apoyando mi codo en el respaldo y mi sien en mis nudillos.
-Yo... no quería que los chicos se enteraran, ella se enfadó y decidió terminar todo- me explicó con la mirada perdida en el cielo del cuarto-. Solamente no creí que fuera tan complicado.
Asentí tratando de comprender la situación, pero simplemente se me hacía confuso y casi imposible que ella terminara con él por algo así (vamos, gente, cerebro, era Ashton Irwin), y se me hacía más raro que los chicos no supieran nada al respecto, después de todo eran sus mejores amigos ¿no?
Suspiré. No entendía esto del todo.
-¿Por qué no querías que los demás lo supieran?- le pregunté viéndolo extrañada. Él desvió sus ojos castaños hasta toparse con los míos.
Alzó su mano un poco y tiró de un mechón de mi cabello sacándome una pequeña sonrisa, y sonriendo él también, haciéndome pensar que al menos sus ánimos se habían levantado un poco.
-Te lo diré algún día, Dylan. Lo juro- me dijo poniendo su dedo meñique para que lo cruzara con el mío. Me reí negando con la cabeza e hice lo necesario para cerrar nuestra pequeña promesa, provocando que él riera también-. Esto es tan pinky promise- se burló divertido. Se le notaba más feliz.
Me sentí mejor, al saber que él estaba mejor.
-¿QUIÉN LE HIZO LAS UÑAS A MORTIMER?
Ashton volteó a verme con los ojos abiertos al escuchar la voz de Calum y yo solamente pude encogerme de hombros con una pequeña sonrisa apenada.
-¿Ups?
-Tú- espetó Calum señalándome al segundo de llegar a la sala de estar-. ¿Cómo te atreves a hacerlo eso a mi bebé?
-Calum, tranquilízate- le dijo suavemente Luke siguiéndole el paso.
-¡NO ME DIGAS QUE ME TRANQUILICE, ROBERTO!
-¡No me llames Roberto!- exclamó el rubio-. ¿Te gustaría que te llamara Thomas?
-¿Tu segundo nombre es Thomas?- le pregunté al moreno aguantando la risa. Él frunció el ceño sin dejar de apuntarme.
-Esto no termina aquí- aseguró poniéndose su dedo índice y el de en medio cerca de sus ojos para luego señalar los míos. Se fue de la sala de estar sin quitar del todo su mirada enfadada de mí y Luke suspiró tan pronto el chico dejó el lugar.
Volteó a vernos a Ashton y a mí.
-¿Quién quiere un sándwich?- preguntó.
-¡Yo!- exclamamos ambos al unísono como respuesta.
Luke asintió chasqueando la lengua y se adentró a la cocina para preparar los sandwiches. Ashton se levantó del sillón, entrando a la cocina también explicando que iba a ir a ayudarlo. Me crucé de brazos en el sillón, apoyándome en el respaldo, y puse uno de mis zapatos sobre la mesa de centro.
-¡Y SON DE COLOR ROSADO!
-¡LO SIENTO!- le exclamé a Calum que al parecer había inspeccionado de qué color eran las pezuñas de Mortimer.
-¡DECLÁRATE MUERTA, SUMMERS!- me gritó de vuelta molesto. Me reí sacudiendo la cabeza y escuché el timbre del departamento. Debía de ser Mike y Andy, y si no lo eran... pues era Lina buscando venganza.
Ahora tenía miedo de abrir.
Me levanté del sillón y caminé hasta la puerta abriendo ésta con cuidado, y al notar que era mi mejor amiga, abriéndola tranquila por completo. Ella me miró con una pequeña sonrisa y una bolsa en mano.
-Necesito hablar contigo- demandó tomándome por el brazo y dejando a Michael solo en la sala de estar.
-¡Gracias, eh!- dijo sarcástico sentándose en el sillón luego de cerrar la puerta. Le sonreí apenada y me dejé llevar por Andy.
Entramos a la cocina en cosa de segundos. Estaba a punto de abrir su boca cuando al voltear notó a Luke y a Ashton haciendo un desastre con la mayonesa, la lechuga y la carne.
-¿Pero qué pasó aquí?- pregunté horrorizada. Se miraron entre ellos-. ¡Solamente eran sandwiches!
Andy suspiró negando con la cabeza y me llevó afuera de la cocina, ésta vez dirigiéndose a las habitaciones del pasillo. Abrió una cualquiera y nos encerró, viéndome preocupada.
-Escucha, Dylan- dijo seriamente poniéndome atenta.
-No, escúchame tú, Andy Lewis- una voz familiar nos habló de repente a ambas. Andy y yo volteamos nuestras cabezas, encontrándonos a Calum recostado en su cama con Mortimer descansando en su regazo.
-Dios- murmuró mi mejor amiga tomándome del brazo nuevamente y sacándonos del cuarto de Calum antes de que el moreno dijera algo más, para ahora llevarnos al baño del departamento y encerrarnos ahí.
-¿Me dirás de una vez por todas qué pasó?- le pregunté.
-Son mis padres- suspiró ella pasando ambas manos por su cabello-. Quieren adelantar el vuelo a Canadá.
-¿Adelantarlo?- solté frunciendo el ceño. Ella asintió nerviosa-. Pero no pueden hacerlo. Te vas en ¿cuánto? ¿Cinco días? ¿Cuán más adelantado quieren que se vayan?
-Dos días- respondió.
-¿¡Dos días!?- exclamé desconcertada. Ella asintió nuevamente viéndome asustada-. No puedes irte en dos días. Tus padres acordaron que no te irías antes de tu cumpleaños.
-Lo sé- suspiró ella cubriendo su rostro entre sus manos.
-¿Y cuándo planeabas decírmelo?- le pregunté.
-Me lo dijeron recién hoy, Dylan. Fui con Michael a mi casa y mis padres me llamaron para hablar unos segundos conmigo- me dijo sentándose en el inodoro cerrado.
-Pero... son dos días, Andy. ¿Te irás un día antes de tu cumpleaños?- espeté.
-Dos días antes de hecho. Solamente me quedaré a dormir hoy, mañana dormiré en casa de mis padres y a la mañana siguiente partimos a Canadá.
-¿Pero por qué?- le pregunté confundida y martilleándome la cabeza-. No había necesidad de irse tan rápido. ¿Y qué hubiera pasado si yo no encuentro donde vivir todavía?
-Les dije- me contestó ella haciendo una mueca. Suspiré sentándome en el suelo-. Les conté que ya tenías dónde quedarte. Ellos quedaron fascinados y por temas de los negocios decidieron partir antes. Bueno, más papá que mamá, pero ya la conoces, no le dirá que no a su propio esposo.
-Te voy a extrañar muchísimo- susurré intentando no llorar. Ella me sonrió de lado.
-Yo también te voy a extrañar, Claire- me respondió acercándose a mí y sentándose a mi lado en el piso. La abracé fuertemente a la vez que ella me devolvía el gesto. ¿Qué iba a ser de mí sin mi mejor amiga en la ciudad? Era como mi hermana-. ¿Estás bien?
-¡No! ¡Te vas a ir y yo me voy a quedar sin mi mejor amiga!- chillé echándome a llorar incontrolablemente de repente. Ella suspiró dándome pequeños golpes en la espalda.
-Ya va a pasar, Dylan- susurró intentando calmarme-. Ya va a pasar.
-¿Chicas?- preguntó la voz de Ashton golpeando la puerta del baño. Me separé de Andy antes de abrir-. ¿Están bien?
-¡LARGO!- le grité haciendo que se espantara y saliera corriendo. Volví a abrazar a Andy y a llorar en su hombro intentando calmarme al menos un poco.
Pasamos aproximadamente una hora ahí encerradas en el baño, llorando y diciéndonos cosas totalmente cursis de mejores amigas que prefiero omitir. Básicamente luego de todo ese tiempo, decidimos salir y dirigirnos a mi cuarto a conversar.
Abrí la puerta del baño con la idea de salir y vi a Mortimer enfrente mío observándonos a Andy y a mí fijamente.
-¿Pero qué...?- murmuró Andy extrañado.
-Shh. Si te mueves lentamente probablemente no notará que estamos aquí- le susurré. Ella asintió de acuerdo a mi plan y ambas, caminando lentamente, logramos salir del baño con los pantalones puestos.
Vimos a la cabra entrar al baño y cerrar detrás de sí con su pata trasera. Andy y yo fruncimos el ceño cuando escuchamos minutos después que alguien tiraba la cadena del inodoro.
Tenía que ser alguna clase de broma.
Entramos a mi habitación antes de que Mortimer saliera del cuarto de baño y nos sentamos en mi cama en silencio. No quería que se fuera a Canadá, no quería perder a mi única y mejor amiga, sería una pesadilla.
-Y... podremos hablarnos por email- me dijo ella pasando un brazo por sobre mis hombros. La miré con los ojos nublados nuevamente por las lágrimas.
Andaba muy llorona, estaba segura de que me llegaría el periodo pronto.
-No quiero que te vayas, Andy- le rogué ocultando mi rostro en su cuello. Ella suspiró-. ¿Qué va a ser de mí sin ti? Estaré de lo peor.
-Yo también lo estaré, Dylan, pero hay que pensar en positivo- me sonrió ella viéndome a los ojos. Hice un puchero esperando a que siguiera con su frase-. En dos años más podré regresar y nos juntaremos y seremos las mejores amigas una vez más.
-¿Dos años?- dije horrorizada-. Eso es mucho tiempo, Andy. ¿Por cuánto tiempo te quedarías?
-Solamente por unos dos meses. Lo siento- hizo una mueca de lástima cuando notó que volvería a llorar-. Pero ¡hey! Tienes a estos locos cuatro chicos, podremos hablar por email, y todavía tienes la bata rosada que compraste conmigo cuando yo compré la mía celeste- exclamó ella de repente levantándose de la cama y dirigiéndose a mi maleta.
-No será lo mismo- susurré cuando ella volvía a mí con la bata rosa entre sus manos. Me la puso sobre los hombros.
-Claro que no será lo mismo, Dylan. Pero habrá que acostumbrarse- dijo ella acariciando mi brazo suavemente. Asentí mordiendo mi labio inferior. No quería volver a llorar, eso sería ridículo. La escuché suspirar-. Estás llorando demasiado, te va a llegar el periodo.
-¡Tú me conoces como nadie más!- grité echándome a llorar en su regazo.
Ella acarició mi cabello al parecer cansada de que llorara tanto y se rió ligera.
-Anda, levanta esos ánimos. ¿Si te cuento un pequeño secreto te animarías?- me preguntó hablándome como si fuera una nena pequeña.
Me incorporé y me senté en la cama viéndola fijamente a los ojos.
-¿Qué pasó? ¿Estás embarazada? ¿Quién es el padre? ¡Te dije que no fueras a ese concierto sola!- exclamé.
-¿Qué? ¡No!- se rió a carcajadas ella. Suspiré aliviada-. Creo que estoy interesada un poquito en Mike.
-¿Te gusta Mike?- solté sorprendida.
-¡No!- se rió ella echando su cabeza hacia atrás. Me reí al igual que ella-. ¿Ves? Esa es la Dylan que conozco. No una chica depresiva que anda por ahí llorando los siete mares.
-Tú sabes que es por culpa del periodo- la señalé arqueando una ceja.
-Sí, te daré pastillas para eso- se rió levantándose de la cama y despeinando mi cabello. Me reí-. Iré a hablar con Mike. Tú deberías hablar con Ashton. El pobre salió corriendo despavorido cuando te vio gritarle.
-No, estará bien- aseguré con la cabeza provocando que se riera una vez más. Salió de mi cuarto cerrando la puerta tras de ella y yo me dejé caer en mi cama abrazando la bata de color rosado.
Mi mejor amiga se iría después de dos noches y yo no tenía cómo remediarlo. Solamente existía la posibilidad de irme a Canadá y amenos que los padres de Andy pudieran pagar mi avión y estadía, tendría que quedarme donde estaba.
La puerta del cuarto se abrió y el rostro de Luke apareció tras el marco, pareciendo pedir permiso para entrar. Asentí con la cabeza y se dirigió hasta mi cama después de cerrar. Se puso encuclillas frente a mí y suspiró.
-¿Estás bien?- me preguntó.
Atraje la bata hacia mí apretándola con más fuerzas y asentí.
-Estoy bien- mentí. Cuando la verdad era que lo único que no quería en ese momento, era perder a mi mejor amiga.