La batalla Caminamos una hora hasta llegar al barranco. Era imposible de saltar. La distancia entre un lado y el otro era demasiado larga, y entre medio se formaba un cañón tan profundo que en cierto momento se dejaba de ver lo que había debajo porque ni siquiera la luz del sol lograba alumbrar a tal profundidad... era imposible saber cuántos metros había hasta llegar al fondo. Aba y yo decidimos crear un puente de piedras y barro que uniera ambos extremos, pero era muy difícil de mantener, y al intentar cruzarlo, cedía al peso y se desmoronaba. Intentamos nuevamente, pero esta vez hicimos uno de plantas. Eran raíces anchas, resistentes y flexibles entrelazadas entre sí. Se balanceaba, por lo que tuvimos que concentrarnos en hacer equilibrio para poder llegar al otro lado sin caernos; per

