Vivian, Partido

3949 Palabras
¿Cuánto poder tienen los números? En este momento esa es la pregunta que ronda por mi mente. La verdad es que no había tenido la necesidad de pensar en eso debido a que no conocía bien lo que era competir, pero ya no estoy en ignorancia. Mi respiración es agitada, mi pecho duele por las palpitaciones fuerte y regulares de mi corazón, tengo la cara cubierta de sudor y mi uniforme de portera está sucio de todas las veces que me he tenido que lanzar para detener los fuertes ataques que hace la delantera del equipo contrario. Ya sabía que el equipo femenino de las águilas era fuerte, y pensé haber evaluado su juego cuando vi las grabaciones holográficas de sus partidas anteriores, pero está claro que me equivoqué. Su capitana es una portera como yo, aunque con un fuerte sentido de la estrategia y con unos reflejos que realmente me hacen dudar si es humana. Y su delantera estrella no se queda atrás. Tiene mucha resistencia y coraje para acercarse sola hasta el área de penalti, y a veces es tan rápida, que no me da tiempo ni oportunidad de darle órdenes a las defensas que están terriblemente agotadas mentalmente por la presión que le hacen llegar las señales del equipo enemigo. Se nota que tienen estrategia, experiencia y sentido del juego, cosa que nos aplasta completamente por ser un equipo prácticamente nuevo que apenas soportó los primeros cuarenta y cinco minutos de este partido. Mientras me siento agotada por el esfuerzo físico veo a cada m*****o de este equipo con los ánimos por los suelos, y eso incluye a la siempre optimista Cam. ¿Cuánto poder tienen los números? Vuelvo a preguntarme mientras veo el dos que ellas han anotado mientras que mi equipo está con cero en el marcador. Ver esos números realmente me hace suspirar. —¿En serio se piensan rendir tan pronto? —Dice el entrenador, rojo de la rabia contenida. —Pero, ¿qué podemos hacer entrenador? Ellas son muy fuertes, rápidas, y a veces hasta parece que pueden leernos la mente. —Se queja Lisa. —¡Eso sucede porque se los permiten! —Grita él tirando la tableta de estrategias —. En todo el primer tiempo hemos jugado al ritmo de ellas porque ustedes se lo han permitido. Ellas saben que ustedes tienen miedo, saben que las tienen bajo su control, ¡eso sucede porque ustedes le permitieron al miedo entrar! —Vuelve a gritar golpeando un casillero, haciendo que todas lo veamos atentamente mientras respira profundo para calmarse —. Y lo triste es que no entiendo por qué las gorgonas les tienen miedo a las águilas. —Camina hacia el fondo de la habitación viendo a cada una —. A todas las he visto entrenar, lastimarse, sudar, quemarse con su respiración por el esfuerzo que han hecho. Estoy consciente de que sus rivales tienen cientos de trofeos, una posición elevada, experiencia; ¿y de que vale eso? Los trofeos se llenan de polvo y con el tiempo la gente olvida a aquellos que los ganaron, la posición eventualmente termina siendo de fantasía, y a veces lo único que te queda es la experiencia, pero no sirve de nada si no se tiene un verdadero talento cultivado. Porque en todo mi tiempo con ustedes he visto verdadero talento, verdadero corazón. —Se señala el pecho mientras camina de vuelta hacia la salida sin despegar su vista de nosotras —. Yo no sé ustedes, pero en mí no hay duda de que este equipo será grande, y no descansaré hasta lograrlo. Porque este equipo tiene algo que al otro le hace falta, y eso es un verdadero corazón. —Sale de la habitación, dejando un silencio tan contundente que asienta el peso de sus palabras en nuestros hombros. Veo a Camelia, quién tiene el ceño fruncido y aprieta las manos. De repente, se levanta y golpea fuertemente sus mejillas llamando la atención de las demás. —Como su capitana soy una burla. Por favor perdónenme chicas. —Dice ella recibiendo completamente la atención de todas —. Lo que el entrenador ha dicho es verdad, yo fui la primera en sentir miedo por el rival que nos tocó y les transmití ese miedo a ustedes. Pero ya estoy harta de temer, ya no quiero jugar el juego de ellas, quiero ir al ritmo propio de mi equipo, y sí, soy lo suficientemente ambiciosa para querer ganarles ¡Porque quiero su corona! —Grita lo último como una niña consentida, cosa que nos hace reír a todas —. Además, no sé qué hará Sandra si nos ve perder de manera tan patética. —Es verdad, capaz y mi hermana le da por entrenarnos a todas para pagarle su inversión. —Digo como si nada, haciendo que todas se tensen —. Tranquilas, mi hermana no es cruel. —Rio divertida por sus caras —. Pero lo que dicen Cam y el entrenador es verdad, nosotras tenemos corazón, y queremos su corona, así que ¡gorgonas pónganse de pie! —Todas obedecen poniendo una mano en el centro —. No hemos perdido, y hasta que suene el silbato al final, jugaremos como ganadoras ¡Arriba gorgonas! —Grito elevando nuestras manos y todas ríen divertidas mientras que con ánimos renovados salen de los vestidores. —Vivian. —Llama Cam con seriedad —. Cuando te de la señal —extiende su dedo índice y el del medio mientras mantiene el resto en un puño flojo —sal de la arquería. —¿Por...? No termino de hacer la pregunta porque ella sigue su camino hasta que llega con el entrenador para conversar con él. Supongo que alguna estrategia se le ocurrió si me pide salir de la arquería. Pero lo cierto es que no hay muchas estrategias que necesiten mi presencia en el campo. Respiro profundo decidida a confiar en ella, cuando en mi camino hacia la salida que da al campo me encuentro con mi hermana recostada contra la pared y oculta en las sombras para evitar que las chicas la vean. Se percata de mi mirada porque levanta la cabeza y me sonríe con ternura. —Creí que tendría que asustarlas para que hicieran muy bien su trabajo. —Bromea un poco mientras me acerco a ella. —Inconscientemente lo hiciste, así que no las tortures más. —Hago un puchero sacándole una risa divertida —. ¿Y por qué estás aquí? —Estoy huyendo de mamá. Un padre de una de las águilas sacó la peor parte de su personalidad, y como tiene ya seis meses de embarazo, digamos que su humor no es el mejor. —Suspira cansada haciéndome reír. Parece mentira que mi hermana ya tenga cuatro meses viviendo con nosotros. Hemos estado tan cómodos con su presencia que se siente como si hubiera estado aquí desde el principio, y ella cada día se ha visto de mejor humor. A pesar de que sigue manteniendo su personalidad de chica ruda militar, ahora se muestra un poco más amable y abierta. Tanto ha cambiado desde su llegada, que ahora se arregla un poco más. Su cabello está a punto de llegar a su cintura que en este momento lo tiene sujeto en una clineja floja, viste tipo sport con una sudadera gris con capucha que le llega hasta debajo de los glúteos y un mono deportivo n***o ajustado a sus piernas con unos tenis blancos con tintes azules. Su rostro está maquillado con un leve delineador n***o y brillo labial mientras sus mejillas se mantienen ruborizadas de manera natural. Ella es toda una belleza natural y no se ha dado cuenta de que, no importa si se arregla o no, atrae las miradas de todos. —Pobre de mamá, las hormonas avisan que el nuevo m*****o de la familia será problemático. —Digo sonriendo mientras ella me acompaña hasta el campo —. Y eso que solo está terminando el primer trimestre. —Eso parece. —Dice ella suspirando y me ve seria —. Vivian, has lo que ellas no esperan. —¿Eso tiene que ver con que Cam me dijera que saliera de mi arquería? —Pregunto extrañada, sorprendiendo a Sandra. —Parece que eso de ser perspicaz viene de familia, aunque está más desarrollado en Dante que en Cam. —Sonríe divertida y acaricia mi cabello —. No creo que ganen, pero espero puedan darle una buena paliza antes de irse. —Guiña un ojo divertida y me empuja para salir a la luz del campo de juego. Me quedo ciega por un segundo debido a la luz, escuchando las ovaciones del público que apoya a cada equipo. Cuando logro acostumbrarme a la luz, veo que mi equipo me está esperando. Me acerco a todos mientras siento la mirada de un m*****o del equipo rival sobre mí, de la cual no sé porque me incomoda. Es una chica de baja estatura con el cabello rubio atado en dos clinejas rastreras que cae a cada lado de su hombro y con un ojo azul y el otro marrón. Ella me observa atentamente, como si pudiera descubrir algo con solo verme a los ojos, y por un segundo me siento intimidada, pues si comparo su mirada con la de Sandra cuando está molesta, o con la de mi padre, estoy segura de que ella palidecería. Ese pensamiento me hace sonreír divertida, y la chica aparta la mirada como si estuviera incomoda. —Vivian, ¿ya sabes qué hacer? —Pregunta el entrenador llamando mi atención. Veo la pizarra y entiendo el plan de juego, aunque a mi parecer va a ser muy difícil para mí. —Sí señor. —Respondo segura y nos adentramos al campo de juego. Me coloco en la arquería a esperar la señal de Cam, que no sé lo que tenga en mente, pero parece que va con el consejo que me dio Sandy. Veo a las chicas de mi equipo, parecen tensas, pero sonríen segura extrañando al equipo rival. Cuando el silbato suena comenzando de nuevo el partido, entro en modo deportista viendo a mi alrededor. El equipo rival comienza a a****r junto como si fuera una avalancha, y aunque veo que intentan quitarle el balón a Cam, por alguna razón esta no lo deja ir ni me hace la señal. Veo que ella llega hasta el área de penal y tira con fuerza hacia una esquina en la arquería, pero es desviado por la portera. Sin perder tiempo valioso, la chica lanza el balón hacia un m*****o de su equipo para que vengan hacia mí, y antes de llegar a la mitad del campo, Lisa logra robar el balón y se adelanta lo más que puede para pasárselo a Cam. Durante mucho tiempo ningún equipo anota, solo se mantienen en un intenso tira y afloja que inevitablemente está pasando factura a Cam porque ella es la que lleva el mayor peso de la estrategia, y la verdad no sé qué es lo que busca, pero cada que llega hasta el área de penal lanza el balón como si quisiera meter gol siendo detenido por la capitana. Muy pocas veces he tenido oportunidad de hacer algo, pues las chicas están siempre impidiendo que alguna del equipo rival llegue hasta nuestra arquería y ellas terminan igual de cansadas. Realmente no sé qué es lo que pasa, sé que esto debería ser lo normal en este tipo de juego, pero por alguna razón todo se siente diez veces pesado para mi equipo mientras que yo me mantengo fresca como una lechuga. —Vivian. —Llama Misa a mi izquierda, y cuando la veo, esta asiente. —¡En formación! —Grita Cam llamando la atención de Viola y de Lina, quienes sonríen. Atenta las observo desde mi posición en la arquería, viendo como Cam roba el balón para luego ser protegida por Lina y Viola. Cam me hace la señal e inmediatamente salgo de la arquería dejándola bajo el cuidado de Misa y Caroline, la otra defensa. Debido a que estoy más descansada que las demás mi paso es seguro y firme mientras me dirijo a la arquería enemiga siguiendo a mi amiga. Intentan marcarme para impedirme el paso, pero todo juega en su contra cuando me muevo con una finta hacia la derecha para luego dirigirme a mi izquierda. Logro llegar atrás de Cam, quién tiene una sonrisa mientras es seguida por Viola y Lina. La veo maniobrar con el balón cuando pasa entre dos chicas, para luego terminar de nuevo frente a la arquería en área de penal y golpear con fuerza. Debido a la impresión de lo que está pasando la portera tarda valiosos segundos en responder, por lo que, en lugar de detener el balón, lo desvía exactamente a mi posición. Atrapo el balón antes de que alguna defensa se ponga en mi camino y golpeo con fuerza. Ni siquiera me aseguro de que haya tocado a la red cuando ya me estoy regresando a mi arquería para cuidarla, pero el silbato me indica que nuestro marcador ya no está en cero. Todavía no logro salir del campo enemigo cuando ya veo a mi lado a Cam haciéndome la señal, por lo que me regreso con ella, pero esta vez cuatro chicas nos han logrado marcar a las dos. Sin embargo, se concentraron mucho en nosotras e ignoraron a Viola con Lina, quienes ya están frente a la arquería para repetir la jugada mientras yo estoy corriendo de vuelta a mi arquería porque sé que ya no me necesitan. Esta vez la portera logra detener el balón e inmediatamente lo devuelve al juego haciendo que Cam me vuelva a hacer la señal mientras lo roba para mantener la presión en ese lado de la cancha. Claro que no pierdo tiempo y la sigo, pero esta vez nos detienen a las cuatro, cuando de repente veo a Yanet junto con Misa recibir el balón para acercarse a la arquería rival y seguir jugando con su mente mientras me devuelvo hacia mi arquería. Esta vez al fin logro llegar, aunque siento mis piernas cansadas y mi respiración quemándome la garganta, me divierte ver como mantienen la presión en el campo rival como si fuera Sandra presionando a alguien para sacar algo. Como se nota que la maldad de mi hermana pica y se extiende. Al fin suena el silbato dando por concluido el partido, y aunque las águilas ganaron, se sienten tan mentalmente agotadas que ni fuerza para celebrar tienen. Ni se diga nuestro equipo, para mantener esta estrategia tuvimos que gastar mucha energía física, en especial yo, que no sé cuántas veces tuve que salir de la arquería y volver. Tan débil me siento que estoy a punto de caerme sobre mi propio peso en la grama, cuando siento unos fuertes brazos cargarme estilo princesa. —Bien hecho Vivian. —Dice Dante con una tierna sonrisa, y es entonces cuando me percato de lo que sucede alrededor. —Perdimos. —Digo algo cabizbaja, viendo el marcador que terminó dos a uno —. Y eso que me esforcé mucho. —Oculto mi rostro en el hueco de su cuello para ocultar mis lágrimas de frustración. —Pero lo hiciste bien. —Consuela dejando tiernos besos en mi mejilla —. Disfruté un partido para nada común. —Sonríe divertido, haciendo que lo vea a los ojos. —Eso no me consuela. —Digo haciendo un puchero. Riendo divertido, camina conmigo hasta el centro del campo para dejarme junto a mi equipo y poder darnos las manos con nuestras rivales. A pesar de las tensiones entre nosotras en el campo de juego, no hay que negar que la partida fue muy divertida. Entre todas nos damos las manos con una sonrisa educada, pero cuando Cam y la otra capitana se dan la mano, ambas se miran como si pudieran lanzar rayos por los ojos. Creo que para ellas esto fue más serio de lo que parece. Todas vamos a nuestros vestidores para cambiarnos de ropa y por fin relajarnos de este de este día tan pesado. Como soy la primera en salir me dirijo hacia el estacionamiento donde espera mi familia, pero una vista muy curiosa me detiene. Sandra está hablando con la chica que me estaba viendo antes de empezar la segunda mitad, y por como la chica se muestra, está claro que ella la está intimidando. Me dirijo hacia ellas esperando escuchar lo que está ocurriendo. Me parece muy extraño que estén conversando, o a lo mejor la chica confundió a mi hermana conmigo. Logro acercarme de manera silenciosa, y debido a que las dos están ignorantes de mi presencia, siguen hablando. —Te vi durante todo el partido, y tienes talento. —Escucho decir a la chica de ojos bicolor, confirmando mi hipótesis de que me confundió con Sandy —. Únetenos, y te puedo prometer muchas cosas. —Ya dije que no te puedo dar una respuesta en este momento, por favor de... El rechazo de Sandra se ve interrumpido cuando la chica se cae al suelo sujetando su cabeza mientras sangre le sale por la nariz. Sorprendida me asomo un poco, viendo los ojos neutrales de Sandra, como si no le sorprendiera lo que le está pasando. —Te dije que me dejaras pensarlo. —Dice Sandy inclinándose mientras saca la crema de su bolsillo —. Ni siquiera me dejaste explicar que te habías confundido, pero eso ya explica muchas cosas. —Le aplica la crema en la frente, mientras la chica la ve aterrorizada. —Tú... ¿quién eres? —Dice con queja mientras se sienta sujetándose la cabeza. —Sandra Nite, hermana gemela de Vivian Harper, la portera del equipo. —Responde ella mientras la cura poco a poco —. Es sorprendente que tú y tu capitana hayan mantenido esta mentira por tanto tiempo. Me pregunto, ¿qué pasará si le digo a la asociación encargada de los clubes deportivos juveniles que, su equipo más fuerte, está lleno de tramposas? —¿Lo harías? —Pregunta con temor mientras se le ve una mejor cara. —Por ahora, creo que no. —Dice Sandra, y suelta una carcajada divertida —. Y aun así ganaron con un puntaje de dos a uno, pero solo porque no pudiste prever la última jugada y tu capitana es tan débil que ni cuenta se dio. Le daré una oportunidad al equipo de mi hermana, porque con o sin trampas, ellas si son verdaderas jugadoras. —Se levanta mientras pone sus manos en los bolsillos viéndola con seriedad —. Ahora vete, y ni siquiera pienses en pedirle a mi hermana que se una a tu equipo, no creo que valga la pena. —Eso es verdad. —Salgo de mi escondite, sorprendiendo a ambas chicas —. Muchas dudas se han aclarado, pero sinceramente, no estoy interesada en estar en tu equipo. —¿Llevas mucho escuchando? —Pregunta Sandra, viéndome divertida. —Solo lo suficiente. —Me encojo de hombros y veo a la chica —. Ve con tu equipo. Tuviste suerte porque ella se encuentra de buen humor, pero aquí, ella es conocida como la chica infernal, y créeme, tuviste suerte. Sin pensarlo dos veces ella se levanta del suelo con dificultad y se va, y una vez la perdemos de vista, Sandy y yo reímos divertidas por lo que pasó mientras caminamos hacia el estacionamiento dónde espera nuestra familia. Entrelazo mi brazo con el de ella mientras la veo por un momento, sin todavía poderme creer que esté con nosotros como un m*****o más. Ella me ve divertida mientras me empuja de forma suave de vez en cuando para molestarme, hasta que llegamos y vemos a los demás esperando en el auto de Philip. —Mi niña. —Me abraza mamá mientras llora como si estuviera desconsolada —. Estuviste increíble. Que lastima que no ganaras. —Dice triste mientras hace un puchero tierno, y como se le está empezando a notar la barriga, se ve terriblemente tierna. —Estoy bien mamá, no estamos tan mal como parece si logramos irnos con un punto en contra del mejor equipo. —Trato de consolarla y pongo mis manos en sus hombros —. Este solo fue el primero de muchos, y te prometo, que vendrán más y mejores. —Te ves tan confiada. —Me abraza con fuerza. —Es verdad, tienes demasiada confianza para haber perdido con un punto en contra. —Se burla Philip con maldad haciendo que lo mire con un puchero, por lo que él abre los brazos —. Ven aquí, como tu padre debo consolarte como debe ser. —Lo dices después de recordarme como perdí. —Digo abrazándolo mientras él sonríe divertido —. Eres muy cruel conmigo. —Es culpa de Sandra. —Se lava las manos mientras se separa y ve mi hermana que está junto a la puerta del conductor con las llaves en la mano —. De ninguna manera. —Por favor, tengo siglos que no conduzco. Además, sería una buena compensación por haberme culpado de algo de lo que soy totalmente inocente. —Dice ella con su postura firme. —Eso no sería justo, a nosotros nunca nos dejaste conducirlo. —Se queja Tom asomándose por la ventana —. Si vamos a conducirlo, tiene que ser por orden de edad. —Apoyo la noción, ¿quién más lo apoya? —Ted alza su mano y ve al resto. —Lo apoyo, tan solo porque a Tom por fin se le ocurrió algo inteligente. —Bromea Andy haciendo reír a todos y levantando su mano. —El mundo arderá, pero estoy de acuerdo. —Dice Mint alzando su mano. —Tengo hermanos para que me traicionen. —Dice ella entregando las llaves a Philip. Mamá y yo entramos al coche riendo divertidas, pues vemos que Philip abraza a Sandra y deja un beso en su cabeza. —Otro día, te lo prometo. —Susurra Philip y sube al auto. Sandra también sube mientras sonríe divertida y entre buena charla volvemos a casa. Afortunadamente todo ha ido bien entre nosotros. El embarazo de mamá va cada vez mejor, Tom y Ted ya entregaron sus puestos en el concejo de estudiantes, por lo que por el momento se están preparando para los exámenes de ingreso a la universidad. Aunque para eso todavía falta mucho desde mi punto de vista. Con Greg las giras y conciertos no se detienen, especialmente desde que su nuevo sencillo inspirado en la personalidad de Sandra se hizo famoso al minuto de salir. Es increíble cuantas personas se reúnen tan solo para poder conversar sobre su nuevo sencillo. Andy ahora se pasa más tiempo en el refugio de animales donde es voluntario para quemar sus ganas de tener una mascota porque, aunque mamá lo permitió, Philip insiste en que no quiere darle más cargas a mamá. Mint se divierte con sus experimentos, más ahora que Sandra lo ayuda en lo que puede porque le gusta pasar tiempo con el pequeño genio. Y lo cierto es que nunca vi a mi hermana tan relajada como en este tiempo que ha estado con nosotros. A veces pareciera que la parte ruda de su personalidad se durmiera cuando está con nosotros, cuando en realidad los lazos que hemos formado se entrelazan cada vez que ella hace alguna maldad contra los chicos. Todo ha sido muy divertido, y si soy sincera, no quiero que este tiempo se acabe por nada del mundo.
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