Camino junto a Cam rumbo al campo de fútbol para entrenar, todo esto mientras recibimos aplausos y felicitaciones de todos. El fin de semana fue nuestro partido contra Las Águilas, aunque perdimos, el apoyo de todo el cuerpo estudiantil ha sido constante y parece sincero, esto me alegra, pero también me preocupa porque no sé cuando cambien de opinión. Pero igual voy a disfrutar de la atención y de la seguridad que siento en este momento para estar lista para el próximo partido y apoyar a mi equipo.
Lo bueno es que no lo estoy disfrutando sola.
Cam ha estado tan emocionada que no para de hablar sobre el partido y de hacer un análisis de cada movimiento que se usó. Tanta es su euforia, que hizo con el entrenador un nuevo régimen de entrenamiento para mejorar todas nuestras fallas, y la verdad no estaba segura antes, pero ahora entiendo que quiera hacer que nuestro equipo sea pentacampeón.
Sentir la adrenalina de jugar es una de las mejores sensaciones del mundo, y saberse mejor que los demás se siente muy bien.
Ambas llegamos al campo cuando ya la mayoría esta reunida para empezar, pero Camelia no para de hablar, ni siquiera cuando el entrenador ha pedido que nos formemos. Intento hacer señas para que deje de hablar y escuche lo que dice el entrenador, pero nada funciona. Cuando veo que el entrenador se acerca a ella por la espalda, pone sus labios en el silbato, inhala profundamente por la nariz y suelta todo el aire de golpe en el silbato, ella se tensa atemorizada por haberlo hecho enojar.
—Capitana. —Dice dejando caer el silbato que cuelga en su cuello, mientras ve seriamente a Cam —. Creo que dije claramente, ¡todas en formación! —Grita lo ultimo haciendo que deje mis cosas rápido para ir a formarme junto con las chicas.
—¡Sí, entrenador! —Grita Cam por la tensión y nerviosa deja sus cosas para acompañarme.
Una vez todas estamos listas, el entrenador camina frente a nosotras para vernos una por una con gesto serio, mientras tanto, Lili se mantiene apartada con las otras dos manager del equipo teniendo las manos en la espalda. Tratando de ocultar su diversión tras una sonrisa dulce.
Que suerte tiene ella.
—La verdad, estoy muy sorprendido. —Dice el entrenador sin dejar de caminar frente a todas —. ¿Cómo es que lograron anotar un punto?, y no fue gracias a las delanteras, —niega señalándome —, eso fue gracias a que la portera salió de su zona. ¿Saben que es lo peor? ¡Eso no debió pasar! —Grita haciendo que todas saltemos del susto y respira profundo —. A partir de ahora las estrellas no serán Camelia y Vivian, porque entiendo que sean sus pilares, pero no seria justo para ustedes depender siempre de ellas. El mundo del deporte no es tan amable como para cumplir los sueños de todas. —Estira su mano haciendo que un holograma aparezca frente a él, y después de varios movimientos, este mismo aparece frente a cada una.
Ahora que lo puedo ver bien, pare ser un tipo de régimen que contiene las jugas, ejercicios, entrenamientos, dietas y otras cosas más; casi parece un plan de vida.
—No quiero que se desanimen, así que por eso he decidido hacer este programa para usted. —Dice el entrenador caminando frente a nosotras, viéndonos fijamente —. Cada uno es diferente porque está pensado de forma individual. Por lo que a partir de hoy, vivirán, respiran y seguirán esto sin fallar. Todo al pie de la letra. —Se detiene y nos ve fijamente —. No deben salirse de este programa, será su nueva razón de vida. Y no les prometo que siguiendo esto todos sus sueños se harán realidad, pero espero que las acerque a lo que quieren. —Carraspea de forma sonora y respira profundo —. Les pregunto, ¿están dispuestas a comprometerse y convertirse en sus propias estrellas?
—!Si entrenador¡
Gritamos todas y él sonríe mientras pone el silbato en sus labios para comenzar el entrenamiento de hoy con trote suave por el campo. Sabemos que acabamos de ser reprendidas, pero gracias los esfuerzos del entrenador, nos sentimos animadas porque sabemos que él no ha perdido la fe en nosotras. Y mientras esté cerca, no creo nada nos haga caer.
Esto es lo que me gusta del deporte, sentir el apoyo de un buen equipo, y saber que aunque hay fallas, todas podemos cubrirnos las unas a las otras. Claro que sentimos impotencia por haber perdido, pero todas vamos a mejorar para resultar ganadoras en el próximo partido.
A los lejos veo llegar a Sanyo, a quien Sandi le dice pececito, para hablar con entrenador. No sé que le esté diciendo, pero a lo mejor tiene algo que ver con lo que pasó después del partido. Por ahora me concentraré en mis ejercicios, para que después del estiramiento, pueda estar lista para las nuevas jugadas que se le ocurren al entrenador. Al cabo de un rato, ya tengo al entrenador hablando sobre ellas, y mientras lo escucho, noto que Sanyo está conversando con algunas chicas que están descansando de sus ejercicios. Dejo de prestarle atención cuando termina el entrenador y me pongo en posición en la arquería, para empezar, y no me importa que tan cansada estoy, ni tampoco lo pesada que tengo la respiración, y mucho menos el dolor muscular por detener los balones que van dirigidos a mí. Disfruto de jugar con las ideas que se le ocurren al entrenador.
Cuando la mañana termina para nosotras, estamos agotadas, acostadas en el césped, y con las botellas de agua a un lado mientras calmamos la respiración. Jugar las nuevas estrategias fue difícil ya que no sabíamos que tantos errores estábamos cometiendo. El entrenador no decía mucho, solo asentía cuando estaba complacido, y sólo sonaba el silbato cuando estábamos haciendo algo mal y no paraba hasta que lo arreglábamos, pero ahora ya tenemos una idea de lo que debemos hacer.
—Al final mis estrellas siguen siendo Camelia y Vivian. —Dice el entrenador viendo un holograma frente a él, llamando la atención de todas —. Viola, a partir de mañana tu compañera de entrenamiento será Camelia. Necesito que mejores lo suficiente para ayudarla, no puedo tener a Vivian fuera de la portería en cada partido.
—Si entrenador. —Responde esta con cansancio.
—Defensas, —mira a Misa y a Camelia —. Por favor, sean más activas a la hora de defender y aprendan a coordinarse.
—Si señor. —Dicen ambas cansadas.
—Bien. —El entrenador aplaude y suena el silbato en una orden muda para ponernos de pie —. Todas vallan a darse una ducha y piensen en todo lo que hicimos, y no se les olvide asistir a la clase de la tarde.
Todas asienten mientras se ponen de pie con dificultad, pero por alguna razón me siento inquieta. Es como cuando sabes que alguien te mira y analiza, pero no importa cuánto busques, nunca logras dar con la mirada que te incomoda. Quizás por todas las cosas que vivido me he vuelto un poco paranoica, mas no siento ningún peligro. Por eso me encojo de hombros y me pongo de pie para dirigirme a las duchas y relajar mi cuerpo. Una vez llego a los vestidores me deshago de la ropa deportiva, y al verme en el espejo, me sorprende ver algunas marcas rojas en mi cuerpo por haberme lanzado a atrapar el balón. Sonrío un poco recordando el pasado. Cuando Sandy llegaba lastimada por los entrenamientos y tenía que quedarse en la bañera con hielo porque sus músculos le dolían mucho. No quería hacerlo, eso se le veía en el rostro, pero se daba cuenta de que era algo necesario y por eso siempre continuaba. Respiro profundo teniendo el recuerdo en la mente y me meto en la ducha para dejar que el agua se lleve mis males.
No sé cuanto tiempo me tardo, pero al salir, estoy sola en los vestidores. Me siento mucho mejor, pero creo que al final me voy a tener que poner parches para el dolor cuando llegue a casa. Me tomo mi tiempo para vestirme porque no tengo mucho que hacer hoy, solo tengo que entregar un trabajo y después me voy a casa. Me coloco el uniforme con toda la calma del mundo, porque el cansancio hace mella en mi y me niego a ir rápido. Salgo de los vestidores una vez estoy lista, encontrando al final de pasillo a Logan discutiendo con Lili. Es algo nuevo porque no creía que la chica tuviera carácter para llevar alguna discusión, pero ahí la veo, alterada y enojada por lo que sea que le está diciendo el casanova del colegio que cambio por ella. Suelto un suspiro mientras niego divertida, porque sé que, aunque estén molestos en este momento, ellos se arreglaran sin importar que. Así que sigo mi camino hacia la sala de profesores para entregar el trabajo e irme a casa con paso suave y constante. Todavía siento esa mirada en mi nuca que me hace sentir incomoda, puede que sea alguien que se quiere acercar y no se atreve, así que esperare paciente hasta que tenga el valor de hablarme. Si veo el panorama general, puede que no se trate de alguien del colegio sino de alguien que me vigila. Ya estoy acostumbrada a las miradas porque en la base siempre se me quedaban viendo por ser la hija débil del gran capitán Nite. No tenía la aprobación de todos como Sandra, aun así, me respetaban por mi línea genealógica, al menos frente a mis familiares. Porque cuando ellos no estaban cerca me despreciaban con los ojos. Respiro profundo, muevo mi cabeza para espantar los recuerdo y observo mis alrededores. Si es alguien que me está vigilando, no creo que sea porque me va a hacer daño, sino por otra razón.
Quizá tenga algo que ver con Sandra.
Me encojo de hombros cuando ya estoy cerca de la sala de profesores, encontrándome de frente con Santiago, a quién Dan le dice Sanyo, y a quién mi hermana no deja molestar siempre que puede. Cuando este se da cuenta de mi presencia, me saluda algo tímido. Quizá piensa que soy Sandy porque tengo mi cabello amarrado en una cola de caballo, y ella suele usarlo así. Sonrío amable, y veo como literalmente él suelta un suspiro aliviado, cuando me termino de acercar a él.
—Hola Vivian, es bueno verte. —Saluda este un poco tímido.
—Hola Sanyo, ¿me estabas buscando? —Digo amable para que entre en confianza.
—Sí, quiero hablar contigo sobre lo que recuerdes del partido contra Las Águilas.
—Bueno. Tengo que hacer en la sala de profesores, así que si me esperas puedo contestarte. —Digo comenzando a caminar de nuevo.
—No hay problema, te acompaño. —Habla caminando a mi lado —. Dime, ¿Cuál fue tu impresión durante el partido?
—Todo fue muy intenso. Recuerdo que durante el primer tiempo había una presión rara en el aire que hacia que todo se sintiera más pesado, y por alguna extraña razón, sentía que la arquería era más grande de lo que realmente era. También estaba esa chica, la que tenia los ojos de diferente color, me miraba de una forma extraña. —Relato mientras llevo un dedo a mi barbilla —. Lo más raro fue que, después de ese partido, la chica confundió a Sandy conmigo e intentó reclutarla, pero mi hermana le dijo que era una tramposa.
—Entiendo. —Dice pensativo y se detiene conmigo frente a la puerta de la sala de profesores —. No creo que esté bien decírtelo, pero igual te lo diré. Por ahora investigamos una teoría sobre lo que pasó a principio de año, ya que al parecer tiene algo que ver con Lili. Sandra duda de que sea la primera vez que esto sucede.
—Sería lógico…
Me veo interrumpida cuando la puerta se abre y deja ver a un profesor que va de salida.
—Por favor, no bloqueen el paso. —Dice apartándonos para él salir.
Una vez se ha alejado lo suficiente, Sanyo me mira.
—Mejor entra a entregar el trabajo, no quiero quitarte más tiempo. —Dice como despedida.
—Tranquilo. De todos modos, quiero al salón del comité para despedirme de Dan antes de ir a casa. Si me esperas, podemos ir juntos.
—Está bien, así Dante no se preocupa porque te deje sola. —Dice sonriendo divertido.
Asiento mientras entro al salón de profesores para hablar con la profesora a la cual tengo que explicarle mi trabajo. En serio, solo era necesario pasárselo por la red, pero ella quería que se lo explicara para demostrar que había trabajado y que mi nota iba a valer. Una de las tantas condiciones que nos pusieron por ser parte de un club deportivo era mantener una nota apropiada, y por eso debía trabajar más. Mientras estoy hablando con la profesora me llega un holograma que avisa la finalización de las clases horas antes de lo que se espera, veo curiosa a la profesora, pero esta solo me indica que continue para que después pueda irme a casa. Cuando por fin termino, veo por la ventana de la sala de profesores a unos conocidos de uniforme n***o militar. Eso me extraña demasiado porque no veo la necesidad de que estén aquí, hasta que recuerdo que Sandra necesita cambiar su bioesqueleto artificial. Aprovechando el desconcierto de todos salgo de la sala de profesores para tomar un poco de aire, encontrándome con Sanyo. Al ver mi rostro se alarma, por lo que pone una mano en mi hombro para llevarme al salón del comité y ver a mi hermana. En mi nuca todavía siento esa mirada, pero me extraña que no quieran detenerme.
Llego junto a Sanyo al salón del comité y abro la puerta de manera ruidosa. No sabía que estaba corriendo hasta que me detuve, pues en este momento estoy luchando por tomar aire, calmar mi corazón y tranquilizar mis nervios que están alterados. Esto solo me indica lo asustada que estoy. La idea de que vengan por mi hermana me aterra, y no me interesa si el mundo puede resultar dañado si ella no se controla, ya me quitaron mucho tiempo para estar junto a ella y quiero ser egoísta. Alzo mi mirada para rogarle que no se valla, que quiero estar con ella más días, y que temo alejarme de ella; por su gesto me doy cuenta de que ella entiende lo que pasa por mi mente, pero antes de poder poner en palabras lo que siento, escucho que la puerta se vuelve a abrir mostrando a Gary, mi hermano mayor, junto con un chico de ojos rasgados que parece a******o.
—Sandra Nite, debido a la alerta de tu bioesqueleto, es hora de que vengas con nosotros para un cambio inmediato debido a los peligros que pueden existir si se deja a un natural sin control. —Recita de memoria el a******o, demostrando así que no es la primera vez.
Veo a mi hermana que ya no me mira, solo mantiene la guardia hacia lo que haga Gary.
Me siento tensa, no sé si es por lo que ella está sintiendo en este momento o porque soy yo quien está así. Pero si noto que todos se ponen alerta ante la postura militar de mi hermano, quien puede llegar a ser agradable y simpático siempre y cuando no se trate de trabajo. Al igual que Sandra y papá él puede tener una presencia pesada, demostrando en parte porque es sargento.
—Lo entiendo, pero el problema es que no quiero. —Dice Sandra llamando la atención de todos mientras guarda sus manos en los bolcillos de la falda mientras ve amenazante a nuestro hermano.
Por la postura de Sandy todos los chicos del comité se tensan mientras se preparan para a****r, pero ni Gary ni el chico se inmutan por la diferencia de números que los rodean. Dante por otro lado solo permanece quieto y analítico, sopesando peligros y caminos seguros para todos los que están aquí. Me sorprendo mucho cuando, dando un suspiro, da un paso hacia atrás y hace una seña a los chicos para que bajen la guardia, ganándose una mirada agradecida por parte de Sandra.