bc

Luz de las Sombras

book_age16+
27
SEGUIR
1K
LEER
reincarnation/transmigration
decisivo
valiente
bxb
misterio
tierra realista
sobrenatural
spiritual
like
intro-logo
Descripción

¿Crees en los fantasmas?

Samuel no lo hacía...

¿Qué harías si pudieras verlos e incluso hablar con ellos?

Samuel puede.

¿Aceptarías ayudarlos?

Samuel sí.

¿Darías tu vida por ellos?

Samuel duda.

¿Tienes un perro que habla?

Samuel lo tiene.

Desde pequeño le suceden cosas raras, en su escepticismo lo ignora, y en cierto punto lo olvida, hasta que un accidental descubrimiento le otorga la capacidad de poder ver a seres de planos paralelos, comúnmente llamados "fantasmas", quienes lo buscan en una desesperada opción de ser salvados. Él cree que los fantasmas ya es lo más raro que verá, no puede estar más equivocado. Un amigo can, muchas misiones, un romance, secretos y un enemigo a vencer.

Pero, ¿Samuel podrá soportarlo? ¿Podrá ayudar a todos los fantasmas?

chap-preview
Vista previa gratis
Capítulo I: "CONFUSIÓN
¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy? Todo lo que mi vista percibe es la oscuridad, y pareciera que estoy paralizado, no puedo mover ni un dedo, ni siquiera abrir mis ojos. ¿Acaso estoy muerto? ¿Esto hay después de la muerte? ¿Nada? No, no puede ser, no quiero morir aún, no puedo irme todavía. ―Sa...mu… ―Escucho un susurro, el vacío no me permite saber con certeza de dónde me llaman, pero el miedo es real en mi alma. Mi lengua también está paralizada, mi voz no sale para responderle algo, para preguntar quién es, aunque si pudiera no me atrevería a entablar una conversación con la voz desconocida. ―Sa...mu… ―De nuevo esa voz, esta vez la escucho más cerca, lo que me permite saber que se trata de una mujer, pero eso no impedía que sintiera escalofríos. De repente entre la oscuridad comienza a nacer una luz a la distancia. Ahora que hay un poco de luminiscencia puedo ver que estoy en pie pero sin sentir el suelo debajo, como si estuviera flotando en la nada. La silueta de una mujer se forma con la ayuda de los rayos de la misteriosa luz, estira su mano en un puño y después la abre para dejar salir una esfera iluminada y parpadeante con rumbo hacia mí. Conforme se acerca levitando lentamente, los nervios hacen remover mi estómago, pero a la vez esa mujer me transmite cierta tranquilidad. Se detiene frente a mí, no puedo apartar la vista de la orbe brillante, cuestionando qué es o qué hará, antes de suponer algo la luz invade mi cuerpo, entra por mi pecho y siento cómo se extiende por mis extremidades. De repente el pánico aparece cuando siento que mi cuerpo pesa, como si de repente alguien activara la gravedad, y se mueve sin yo ordenarlo hacia atrás, experimento el vértigo conforme siento que caigo, y cuando creo que tocaré una superficie noto que atravieso lo que suponía sería un suelo duro. Dejo de moverme, mi cerebro genera un mareo a partir del mal viaje que tuve en mi mente, inmóvil de nuevo ahora siento que estoy recostado sobre mi espalda, analizando lo que acaba de suceder. Bien dicen que la mente es poderosa pero también son aterradoras las cosas que puede llegar a crear. Me relajo a pesar de mi situación, intentando calmar mi corazón y mi mareo, luego lucho por moverme, quiero despertar por si esto es una pesadilla, o despertar mi cuerpo por si es una parálisis del sueño. Siento mi pecho moverse, suspiro aliviado al confirmar que estoy vivo. Logro percibir un pitido constante a la lejanía, cada pitido viene acompañado por un eco al no estar completamente consciente aún. Conforme pasan lo que supongo son minutos, pero que yo siento que transcurre mucho más tiempo, noto que recobro de a poco el control de mi cuerpo, empiezo a intentar mover los dedos de mi mano derecha, y creo que lo hice; siento hormigueo en mi pierna izquierda y me enfoco en moverla también. Entre tanto esfuerzo consigo abrir mis ojos de golpe, pero los vuelvo a cerrar cuando una fuerte luz choca contra ellos. Los abro de nuevo para darme cuenta que no reconozco la habitación en donde estoy. Es limpia, clara, silenciosa y solitaria. Agradezco que esté iluminado, estar en medio de la oscuridad es uno de mis mayores miedos en la vida, el no poder ver qué hay a mi alrededor me aterra. Ahora los sonidos son claros, ese sonido que escuchaba tenue en mi inconsciencia proviene de una máquina a mi lado, un monitor de signos vitales, la cual refleja las pulsaciones aceleradas de mi corazón y otros números que no estoy muy seguro qué significan. Ahora que sé en qué lugar estoy me alegro un poco, pero el cómo llegué aquí y por qué no recuerdo nada de las pasadas horas me perturba al instante. Aquí sí hay gravedad, levanto mis manos hasta poder mirar mis palmas y cuento mis dedos, son diez en total. Según en sueños no puedes contar tus dedos o parecen ser más de los que en realidad deben ser. Tantas preguntas con posibles respuestas que no encontraré esperando aquí acostado flotan en mi mente. ¿Dónde está papá? Seguro ha de estar preocupadísimo. Decido incorporarme, sentarme no es fácil con el dolor insoportable que siento en todo el cuerpo, sea lo que sea que me haya pasado, fue grave. Examino mis brazos viendo algunos rasguños que ya han limpiado, destapo mis piernas encontrando más heridas leves junto a moretones algo azules. Me percato que tengo un tubo de plástico conectado y sujeto con cinta blanca en mi mano izquierda, y una pinza en mi dedo anular en mi mano derecha, la que pertenece al monitor; sigo con la mirada el tubo a mi izquierda hasta llegar a una sustancia clara que cuelga de un soporte. Sentado aturdido vuelvo a taparme con la sábana blanca, me pongo a pensar un segundo y exploro la habitación con la mirada. En mi momento de aturdimiento escucho la puerta abrirse, haciéndome voltear de inmediato algo alterado. Era mi padre, y trae consigo un vaso con lo que supongo es café humeante. Se detiene al verme despierto, le regreso la mirada confundida, reacciona y se adentra completamente en la habitación, cerrando la puerta. ―Samuel, has despertado ―su voz expresa lo mismo que su rostro, impresión y alegría―. Me has preocupado mucho, hijo. ―Se acerca al mueble que se encuentra al lado de la camilla y deja el vaso en la superficie para luego envolverme en sus brazos, lo cual me provoca un leve dolor, y antes de poder aguantarlo suelto un quejido; papá recuerda mi estado y se separa disculpándose―. Lo siento, pero, ¿qué haces levantado? Recuéstate, aún estás débil, llamaré al enfermero. ―Papá, estoy bien, sólo siento un poco de dolor… por todas partes ―digo queriendo sonar despreocupado mientras me siento en la camilla. Mi voz sale ronca, como si no hubiera hablado en días, me molesta un poco por lo que carraspeo. Él ignora lo que digo y presiona un botón de un mando que está al lateral de la camilla. No tarda en entrar un jovén de unos veinte y tantos, se acerca a revisarme y mirar las máquinas, después nos informa que llamará al doctor a cargo de mi caso para salir de la habitación. Al poco rato tocan la puerta y entra el que deduzco es el doctor, me observa y nos da una sonrisa amable. ―Hola, soy el Dr. Lynn, voy a hacerte una evaluación neurológica básica, si me permites ―se presenta y cuestiona, le doy una mirada a papá y le respondo con un asentimiento―. ¿Cómo te llamas? ―Toma una carpeta de la pared y se acerca. ―Samuel Hopkins ―respondo seguro. ―¿Cuántos años tienes? ―17 años. ―¿Cómo te sientes? ―Continúa anotando. ―Me duelen los músculos, todo el cuerpo, y creo que tengo un poco de dolor de cabeza ―le informo todo lo que siento. ―Hujum… ―murmura moviendo el bolígrafo por el papel. Toma su estetoscopio y se lo coloca―. ¿Puedes inclinarte, por favor? ―Me siento de nuevo, se me sale un quejido de dolor. Pone el otro extremo en mi espalda y me hace inhalar y exhalar varias veces. ―Mira la luz, ―Enciende una pequeña linterna y la pone a cierta distancia de mi ojo para no lastimarme, inspecciona mis pupilas.― ahora mira mi dedo y síguelo. ―Alza un dedo y lo mueve hacia arriba y abajo, a la izquierda y derecha, así con cada ojo. ―Bien, extiende tus brazos con las palmas hacia arriba, por favor ―pide y obedezco rápidamente. Pasa el bolígrafo con el que hace anotaciones por la palma y cada uno de mis dedos hasta la punta de estos―. ¿Lo sientes? ―pregunta por cada dedo que pasa y yo le respondo un sí con todos. ―¿Qué hago aquí? ¿Qué pasó? ―suelto las primeras preguntas de tantas. ―¿No recuerdas? ―Niego con la cabeza―. ¿Qué es lo último que recuerdas? ―pregunta prestando atención. ―Cuando regresaba a casa después de la escuela ―respondo recordando cómo salía del edificio. ―¿Qué día era? ―Analiza mis expresiones de pensamiento. ―Era… jueves... ¿27 de... mayo?, creo. ―Me esfuerzo por recordar el día. Me hace unas cuantas pruebas más y nos comenta que parece que no hay más daños a parte de la aparente pérdida de memoria. Manda a hacer unos estudios para ver si encuentra alguna causa del por qué no recuerdo lo que sucedió durante el tiempo que desaparecí , aunque ya hicieron unas para ver si habían daños en la cabeza, no encontraron nada grave. Finaliza la inspección y se retira. ―Entonces, ¿no recuerdas qué pasó? ―pregunta papá, preocupado por que no recuerde lo que pasó, supongo que quería hacer un reporte si fue alguien quien me atacó. ―No…, ¿tú sabes algo? ―Arrugo mis cejas expresando mi confusión. Se sienta a mi lado y pone una mano en mi pie. ―El qué te pasó no, pero hace tres noches atrás no volviste a casa y me preocupé, cuando llegué a casa después del trabajo y no te encontré traté de contactarte por teléfono pero me mandaba directo a buzón, al principio me molesté pero conforme pasaban las horas, anochecía y no regresabas me preocupé mucho, me contuve para no llamar a la policía con la esperanza de que volvieras un poco tarde, pero que volvieras, ―Me comienzo a sentir un poquito culpable de provocar esos sentimientos en él, pero tampoco es mi culpa… lo que sea que me haya pasado―, yo no sabía por dónde buscarte, fui con tu amiga Keyla, a preguntar si te había visto o si sabía donde estabas, pero no supo nada, sólo te había visto al final de las clases. Al decirle que no aparecías se preocupó también. Cuando comenzaba a amanecer supe que debía acudir con la policía, así que fui a la comisaría a levantar un reporte de desaparición. Pasó ese día también y no paraban de buscarte. Durante la tarde del tercer día me informaron que te encontraron inconsciente en el bosque, cerca de un lago. Concluye, lo miro entre apenado y más confundido, ¿inconsciente en el bosque? Trato de recordar qué había pasado, ¿qué hacía en el bosque?, para empezar, o ¿me llevaron ahí? ―Ahora, quiero saber, ¿qué hacías en el bosque? ―suelta la misma pregunta que me hago yo, capto en su voz preocupación y algo de molestia, espera una respuesta. ―No lo recuerdo ―contesto algo frustrado, por lo que me gano una mirada incrédula y algo severa de mi padre―. Te digo la verdad, en serio trato de recordarlo, pero todo está en blanco después de haber salido de clases, te lo juro ―insisto diciendo lo último que recuerdo. Me observa por un rato y finalmente suspira suavizando su expresión. ―Bien, te creo, sólo, no me vuelvas a dar un susto así ―me advierte. Con una sonrisa revuelve mi cabello. ―De acuerdo. ―Alejo su mano que revuelve mi cabello—. Ya, detente. —Suelto una pequeña carcajada, causando una de regreso. La contracción de mi estómago por la risa causa un pequeño dolor haciéndome parar, seguro me golpee o me golpearon en esa zona. ―Es solo que quiero cuidar de ti, ya que… ―Se detiene a mitad de la frase, desvaneciendo su sonrisa baja su mirada y el tono de su voz; sé a qué se refiere. ―Papá ―lo llamo para captar su atención―, estoy bien, me estoy riendo, eso significa que todo está bien, ¿no? ―Le cambio el tema, dándole una sonrisa. Suspira y me sonríe, puedo ver la tristeza y la nostalgia en sus ojos. Toma su café que traía consigo y le da un sorbo. ―Y, ¿cuándo puedo comer algo, o qué? Eso sí, tengo un hambre fatal ―le pregunto al sentir y escuchar mis tripas gruñir. ―Iré a preguntar, tú relájate, y trata de recuperarte rápido. ―Bromea levantándose saliendo de la sala. Sé que a papá le duele hablar sobre mamá sin sentirse mal, admito que también la extraño, pero debemos seguir adelante, eso es lo que ella hubiera querido. Sólo tenía 7 años, fue muy duro ya no verla... ≣ FLASHBACK ≣ Papá me dijo que mamá ya venía a casa. Estamos preparando lasaña cuando el teléfono comienza a sonar, creyendo que es mamá me emociono. ―¿Hola? ―papá contesta con una sonrisa―, sí, él habla… ―responde ahora un poco extrañado. De un momento a otro su rostro cambia a uno de shock y desesperación, los ojos se le cristalizan rápidamente, yo no entiendo nada pero me preocupo por su reacción ―¿Qué pasa, papá? ―le pregunto, pero está ido de sí, y de golpe comienza a gritarle al teléfono. ―¿Cómo está? ¿Dónde está? ―No sé a quién se refiere, pero me asusto por lo exaltado que está―. Voy para allá enseguida ―dice antes de colgar con su voz entrecortándose. Me mira y me doy cuenta que trata de calmarse para poder hablar. ―Tengo que salir de emergencia, no puedo llevarte, pero tranquilo, ¿de acuerdo? ―dice calmado pero sus ojos reflejan preocupación. ―¿Se trata de mamá? ―pregunto de la nada, un miedo de que algo malo le haya pasado me hace estremecer. ―Sí, tuvo un pequeño percance con el coche, pero todo estará bien, yo me encargo, te quedarás con Keyla, ¿bien? ―Se pone a mi altura y trata de tranquilizarme ahora a mí, haciendo parecer que no es algo grave. Keyla es mi vecina y mejor amiga. Se acerca al horno donde se está haciendo la lasaña y la apaga, salimos de casa y cierra con llave. Entramos al porche de la casa de la vecina y toca, sale James, el papá de Keyla, confundido por la hora que es. Mi padre le comenta que tiene que salir de emergencia. Él acepta en cuidarme mientras mi papá se iba. ―Tú no te preocupes, volveré pronto ¿sí?, no…, no pasa nada. ―Me detiene antes de entrar, y me dijo mientras se pone en cuclillas para quedar a mi altura. Detectaba mucha preocupación en su rostro y su voz, pero trato de creerle que no pasa nada malo. Entro y Keyla me recibe con un abrazo y me arrastra hasta su habitación, donde tiene muchos juguetes. No tomándolo con mucha importancia al llamado, aprovecho el tiempo que paso con Keyla jugando a luchar contra un dragón que amenaza destruir un pueblo. Pero papá no volvía. ―¿Sam? ―me llama la mamá de Keyla entrando a la habitación, con una sonrisa tranquilizadora―, tu padre llamó para avisar que no volverá esta noche, irá… con tu madre a un lugar, así que te quedarás a dormir aquí, ¿de acuerdo? Me desilusiono un poco al ver que no había cumplido lo que me había prometido, que no tardaría en volver, pero a una parte de mí le gusta la idea de quedarme a dormir en casa de Keyla. ―¿Se trata del coche de mamá? ¿Lo llevarán a repararlo? ―cuestiono en mi inocencia, suponiendo en base a lo que me dijo papá. ―Algo así comentó, sí. ―Continúa siguiendo con la situación inventada. ―No me molesta quedarme, podemos pelear contra más monstruos, construir fortalezas y… ―digo con tanta emoción siendo interrumpido por el rugido de mi estómago. ―Parece que el pequeño guerrero tiene hambre ―comenta Tara con una sonrisa divertida―. Les traeré algo de cenar, mis valientes guardianes. Sale no sin antes decirnos que por mientras ordenemos todo el desastre que teníamos por el suelo, hay juguetes, sabanas y almohadas con las cuales armamos una especie de fortaleza "destruida" por el "dragón". Terminamos de cenar, miro a Keyla bostezar, tenía sueño y yo también, preparamos los sacos de dormir para simular que estábamos acampando en un oscuro bosque, Tara nos ayuda y en un parpadeo nos acomodamos y caemos en un profundo sueño, con un “buenas noches” de uno para el otro. ≣ FIN FLASHBACK ≣ Un ruido me saca de mis pensamientos, es el rechinido de la puerta abriéndose, levanto la vista que estaba perdida en algún punto del suelo, y me encuentro con Keyla, quien tiene una enorme sonrisa en su rostro, al parecer estaba ansiosa por verme. Se acerca a mí y me da un fuerte abrazo, dejándose caer sobre mí, haciendo que me queje por el dolor, ella se da cuenta de su acción y se aleja rápidamente. ―Ups, lo siento, es sólo que estaba muy preocupada, ¿qué hacías en el bosque?, ¿o te llevaron ahí?, ¿te atacaron? Fueron Liam y sus amigos los responsables, ¿verdad? ―habla muy rápido, pero lo que más capta mi interés fue lo último, ¿Liam? ¿por qué Liam me llevaría al bosque? Sí, ha sido pesado conmigo durante mucho tiempo, pero no había llegado al punto de hacerme este tipo de daño físico. ―¿Liam? ―le pregunto, igual ella puede ayudarme a recordar qué me pasó. Se sienta en la camilla alzando un poco los hombros. ―Bueno, es una suposición, como siempre te están molestando, supuse que era otro de sus jueguitos contra ti, pero ¿llevarte al bosque y dejarte inconsciente?, ahora sí se pasaron de la raya ―percibo indignación en su voz, a ella no le gusta que me molesten, ni ha nadie en general, incluso llega a defender a quienes por miedo no pueden cuando se presenta la oportunidad, hasta a mí, pero siempre le digo que estoy bien, sí me llega a fastidiar, hasta tal punto me defiendo, pero la mayoría de las veces me es indiferente, le pido que deje de enfrentarlos por que a mi me preocupa que lleguen a arremeter contra ella. ―No recuerdo nada de lo que pasó después del final de las clases, cuando nos separamos ―Le digo asimilando el no recordar, igual me di un golpe y esa es la causa. Keyla y yo siempre vamos a la escuela juntos cada mañana y regresamos igual, al fin y al cabo, vivimos cerca el uno del otro, y la escuela no es que esté muy lejos como para ir en coche, pero ese día Keyla tuvo que irse antes y yo me fui solo a casa, iba caminando con los audífonos puestos y… es lo último que recuerdo. ―Bueno, al menos estás bien, ¿no? ¿Cómo te sientes? ―pregunta más tranquila pero igual de preocupada. ―Me duele todo el cuerpo, como si cuatro caballos me hubieran pasado encima, pero espero que los analgésicos apacigüen el dolor ―le digo tocando mi hombro adolorido, causando una pequeña risa en ella y asiente con la cabeza. Keyla es una buena chica, no le gusta meterse en problemas, aunque si es por una buena causa no se lo piensa dos veces. Su cabello castaño cae por su pequeña espalda, sus ojos verdes me expresan su inquietud de saber qué me pasó, aunque sé que el misterio de este hecho la hace emocionarse un poco. El cómo nos conocimos es una larga y divertida historia, pero sólo diré que congeniamos en cuanto hablamos, con cada pregunta y respuesta, comentarios y bromas supimos que no éramos muy diferentes, a pesar de que ella es chica y yo chico, y siguiendo un poco el estereotipo de que “una mujer y un hombre no pueden ser mejores amigos”, logró impresionarnos lo mucho que tenemos en común. ―¿Por qué me miras así? ―Me saca de mis pensamientos, y hace que me ponga nervioso por mi inconsciente acción. ¿Me quedé mirándola? ―Estoy un poco aletargado, me esfuerzo por recordar, pero los medicamentos no ayudan ―le contesto creyendo que me han puesto algún analgésico para el dolor, me siento relajado pero mis pensamientos vuelan. ―Bien…, vine a verte corriendo en cuanto tu papá nos avisó, pero no puedo quedarme mucho tiempo, tengo que ensayar para la obra escolar, y tú necesitas curarte, espero que te den el alta pronto ―informa mientras se levanta de la camilla, me regala una sonrisa, la cual devuelvo. ―Espero lo mismo, no me gustan estos lugares, hasta prefiero ayudarte en serio a aprenderte tus líneas ―suelta una carcajada mientras se acerca a la puerta. ―Wow, para preferir tomar el rol de un personaje de una obra y tomártelo seriamente me hace ver lo mucho que odias este lugar ―se burla fingiendo sorpresa―. Si sales pronto tomaré tus palabras de ayudarme. ―Me apunta con un dedo burlón, para finalmente reírnos de nuevo―. Nos vemos luego, Sam. ―Sale cerrando la puerta detrás de ella, quedándome solo de nuevo. Quiero a Keyla como si fuera mi hermana, tenemos una buena amistad de años, pasamos parte de nuestra infancia juntos, conocemos todo del otro, nuestros gustos y disgustos. Hasta podría decir que le confiaría mi vida, y sé que ella también lo haría, aunque trataríamos todo lo posible para evitar llegar hasta ese punto.

editor-pick
Dreame - Selecciones del Editor

bc

La bella y el beta

read
8.0K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.7K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
58.8K
bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
65.1K
bc

Una hembra para el Alfa

read
2.3K
bc

La Venganza De La Ex-Luna

read
5.3K
bc

Lecciones de Papi

read
22.6K

Escanee para descargar la aplicación

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook