Capítulo XX: "ANUBIS"

1721 Palabras
SAMUEL Para cuando volví a la habitación Zander ya no estaba, la decepción inevitable que siento me desconcierta, quizá tenía que irse de inmediato y no me avisó, suspiro dejando de lado las emociones extrañas que he sentido hoy. ―¿Se ha ido? ―Seth llega a mi lado, asomándose a la habitación. ―Sí ―Busco mi celular, no sé si llamar a Keyla o hacer más trabajos de vacaciones. Me voy por la primera opción. ―¿Por qué? ―pregunta y él no oculta su tristeza. ―No lo sé ―finjo indiferencia, sentándome frente a la computadora, marco el número de mi mejor amiga y lo dejo sobre la superficie, poniéndolo en altavoz y espero a que conteste. ―¡Hey, ¿qué pasa, Sam?! ―responde al tercer tono. ―Hola, ¿cómo estuvo tu cita? ―pregunto tranquilamente. ―Meh, al chico se le veía desganado, ¿y la tuya? ―dice, de fondo escucho como si estuviera hirviendo agua y por el sonido de madera supongo que está cortando comida. ―Estuvo interesante ―respondo distraídamente, ―Con que era tu cita, j***r, entonces no está disponible ―su comentario me hace salir de distracción, abro los ojos pero me quedo callado―. ¿Sam? ¿Sigues ahí? ―pregunta ante mi silencio. ―Hum… sí, aquí estoy ―pregunto rápidamente, quito la mirada de la pantalla para girar la silla, conmocionado por la pregunta que he respondido. ―Tranquilo ―dice al darse cuenta de mi aturdimiento―, si te gustan los chicos está bien, sólo que no lo sabía ―su entusiasmo decae a fingida indignación, deteniendo los golpes en la tabla. ―Yo-yo no… ―no completo mi respuesta, ya que no sé qué decirle. Ni yo sabía… ―Hey, no te perturbes ―Sé que esto no debería alterarme, pero todo esto es nuevo para mí―, no debes sentir vergüenza por ello, puedo decir, por mi parte, que estoy contigo ―me apoya, sacando rápidas conclusiones. ―Es que- ―me detengo por un momento― no lo sé ―digo en tono bajo para cubrir mi rostro y tallar mis ojos cansados. ―No te culpo de sentirte confundido, ese chico era de otro planeta ―comenta en tono divertido, y que me hace reír pensando “si supieras”. ―Ya, la confusión ha predominado estos días ―digo distraídamente. ―¡Mierda! ―exclama llamado mi atención, escucho cómo choca metal con metal. ―¿Qué? ―pregunto preocupado, que esté cocinando y que exclame es mala señal. ―Se me ha tirado el agua de la olla ―dice cuando vuelve cerca del celular. ―¿Qué cocinas? ―le pregunto ya que hemos cambiado de tema. ―Hago pasta con crema de champiñones ―responde para alejarse de nuevo. ―¿Puedo ir? ―pregunto, ya que no quiero hacer tarea ahora, aunque debería. ―Pero claro ―responde emocionada―, además, necesito ayuda aquí ―añade con fingida voz suplicante. ―Voy para allá ―le digo riendo un poco―, ¿puedo llevar a Seth? ―pregunto al verlo poner cara de triste sobre la cama, que, al decir su nombre me presta total atención. ―Claro, sólo que estará en el patio con Aura ―me dice, y sé que Seth lo ha escuchado. ―¡Sí, ella me agrada! ―ladra saltando de la cama. ―Oh, está emocionado el muchacho ―me dice mi amiga en cuanto escucha al can. ―Sí, ya vamos, dame diez ―le pido poniéndome en pie para tomar una sudadera. ―Sí, te espero ―responde antes de finalizar la llamada. ―Vamos, amigo ―lo llamo para salir de la habitación. ―¡Sí!, creo que le gusto a Aura ―dice en tono coqueto, frunzo el ceño conforme bajamos las escaleras. Le escribo un mensaje a papá para que sepa que estaré con Keyla si es que no me encuentra en casa. Tomo la correa de Seth y la engancho en su collar; salimos de casa hacia la de la chica. En cuanto abre la puerta me hace entrar rápidamente pidiéndo detalles de mi “cita”, no le conté mucho ya que Emily es la que estaba con él en realidad, y ni fue una cita. ―No fue una cita ―le vuelvo a decir después de su insistencia. ―Oh, vamos, debo admitir que se ven tiernos juntos ―habla mientras comienza a colar la pasta. ―Keyla ―le digo queriendo sonar severo, ella me mira confundida y se suelta a reír por la expresión dura que he intentado poner. ―Está bien, no me cuentes, pero si te descuidas me lo robo ―su tono divertido deja clara su intención de bromear, pero siento un poco de molestia, aún así me rio ante su ocurrencia. Pasamos la tarde charlando mientras la ayudaba a terminar de preparar la pasta, sus padres, al igual que el mío, aún no volvían del trabajo, así que en la casa sólo sonaban nuestras voces y risas. Seth corre emocionado jugando con la mascota de Keyla, una Pitbull blanca, quien responde a la emoción de mi amigo corriendo por todo el patio trasero. Comimos, bromeamos, planeamos algunas cosas para la semana, aunque le dije que no estaba seguro si podría, excusándose sin mencionarle que cumplo misiones para los fantasma. ──────────── ⊰ § ⊱ ──────────── ―¡Papá, ya llegué! ―aviso en cuanto entro a casa. Papá me ha respondido a mi mensaje con que ya venía hacia casa, que estaba cerca, por lo que decidí despedirme de Keyla, después de estar un rato con ella, para llegar pronto a casa. ―Hey, ¿cómo está Keyla? ―regresa el saludo desde el sillón. Suelto a Seth para que vaya a tomar agua. ―Está bien, cocinó la cena y me invitó un poco ―le comento dejándome caer a su lado. ―Oh, que bien ―agrega cansado. No puedo evitar pensar que “Hades” le está haciendo algo, ¿o sólo le está dando más trabajo? ―¿Día pesado? ―le pregunto iniciando mi plan de saber qué pasa. ―Sí, el señor Hicks nos ha estado presionando mucho estos días, es agradable la forma en que lo hace pero al fin y al cabo el trabajo es demasiado ―me cuenta mirando su celular, parece que le mandan muchos mensajes, él no puede dejarlos estar aunque ya está en casa y no debería atender nada más del trabajo, según yo. Lo miro suspirar cansado, por fin dejando el aparato y levantándose pesadamente. ―Creo que me iré a dormir, estoy agotado ―dice dirigiéndose a las escaleras. ―Está bien ―consigo responder ante mi desconcierto y enojo, si no me estoy interponiendo en el camino de Hicks, ¿por qué la esta tomando en contra de papá?, ese pensamiento me pone más enojado, si antes le temía un poco ahora quiero saber lo que está haciendo. Subo rápido a mi habitación, siento a Seth correr detrás de mí, entro decidido, si él quiere jugar sucio le seguiré el juego. ―¿Por qué estás molesto? ―pregunta el can al ver que abro bruscamente la puerta, y jalo fuerte la silla para dejarme caer. ―Le están haciendo daño a papá ―le digo seguro, mientras lo miro intentando controlar mi emoción, ya que parece que la tomaré contra él también. ―¿Al guardián mayor? ―pregunta poniéndose a la defensiva. ―Sí, al guardián- ―me detengo al ver la pantalla de la computadora, encontrándome con el inicio de una página titulada “Anubis”, acompañada de una imagen del dios egipcio a un costado. ―Yo no dejé esto aquí ―susurro extrañado, miro por la habitación para saber si Zander está aquí y fue él pero no lo está. Comienzo a leer la información sobre el dios, y conforme avanzo en la lectura me sorprendo, ya conocía a este dios pero nunca me había puesto a investigar sobre él. Richard lo mencionó cuando lo conocí, diciendo que soy descendiente de él, ahora que lo pienso no suena tan raro pero todavía no me lo creo, aunque muchas cosas coinciden con lo que es su misión y lo que hago yo, sólo que yo los ayudo a cumplir su propósito aquí en la tierra, ¿será que luego van con él y este los guía? Necesito respuestas. Nunca me había propuesto a investigar algo de la escuela como lo quiero hacer ahora. ―¿Qué sabes sobre que soy “descendiente de Anubis”? ―le pregunto a Seth haciendo comillas en la afirmación que hizo el primer fantasma que se presentó y Seth pareció entenderlo perfectamente. ―Bueno, sólo que hay personas que lo ayudan en este plano a esas almas que se quedan con cosas pendientes, cosas o situaciones que no los dejan descansar, mientras que él se encarga de los que van a trascender directamente ―me dice sentándose frente a mí. ―¿Hay más? ―pregunto analizando sus palabras. ―Hum… dicen ―comenta vacilante. ―¿Quiénes? ―Quiero más información. ―No lo sé, pero tengo el recuerdo de haberlo escuchado en alguna parte ―responde confundido. ―¿No lo recuerdas? ―esa pregunta me hace tener un deja-vu. ―No, no recuerdo nada desde que me encontraron los del refugio de animales ―me confiesa, ¿cómo es que yo no sabía esto? ―Vaya, ¿crees que tenga que ver con la marca? ―le pregunto mirando el símbolo parcialmente cubierto por el pelaje. ―Puede ser ―responde acostándose en el suelo. ―Genial, debo descubrir si Hades o Hécate le hace algo a papá, si hay más personas como yo, y, si es necesario, saber qué planean “Hades” y “Hécate”, porque sospecho que no es nada bueno ―digo en voz alta lo que estoy dispuesto a hacer; si lo que decía la información sobre “Anubis” es verdad, y soy un descendiente de él con un propósito, lo aceptaré y cumpliré con mi objetivo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR