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741 Palabras

75 Ahora ya Luigi Mazza había decidido qué hacer y estaba convencido que no se lo impediría nadie, mucho menos su hermano. Hizo todo a escondidas, en los horarios más impensables, por la tarde y de noche. Ahora que había conocido la identidad de su adversario y que sabía dónde vivía, Luigi Mazza tenía casi todas las cartas para poder jugar de la mejor manera su partida: le faltaba sólo el comodín, pero pronto lo cogería del mazo. Esperaba sólo conseguir ponerse en contacto con aquel traficante con el seudónimo demasiado elocuente, Farma, y, una vez que obtuviese lo que necesitaba, casi habría vencido.... sería sólo cuestión de tiempo. Luigi Mazza pasaba esos días con la maníaca espera de la tarde, ya que sabía que en aquellas horas del día se presentaría su contacto. Por la mañana y e

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