26 Estoy conduciendo, no sé a dónde voy. La oscuridad me envuelve y, desde fuera, el aire fresco entra por una ventanilla un poco bajada. Estoy parado, no sé por qué motivo, y me duele mucho la cabeza. Debería tomar un analgésico, pero no lo tengo conmigo. Me equivoco al no llevar alguno siempre en el bolsillo y quizás debería convertirlo en una costumbre. Lo que cuenta es que ahora no lo tengo y lo necesito. Las sienes me laten, con el dolor que va de derecha a izquierda y viceversa. Veo una sombra que llega desde atrás, en mi dirección: si tan solo consiguiese llamar su atención. Soy afortunado: la sombra se para al lado de mi coche. Perdone, ¿tiene un analgésico para poder pasar el mal de cabeza? Pregunto enseguida. Me doy cuenta de que, aunque está cerca, no consigo ver su car

