27 Al despertarse Luigi se percató de que no había nadie en casa. Fue a la cocina para beber un vaso de agua del grifo y encontró un trozo de papel con un aviso HE SALIDO PARA DAR UN PASEO, VUELVO SOBRE LAS 17. MARIO puesto sobre la mesa. Lo arrugó y lo tiró a la basura. Mientras bebía, la mente de Luigi volvió a pensar en los sueños que había tenido en los últimos tiempos y todos le llevaban al accidente del que había sido víctima y del que no recordaba, aparentemente, nada. El dolor de cabeza, los pequeños fuegos a lo lejos, aquellos haces de luz que le pasaban cerca, esa sombra que se presentaba delante de su ventanilla, lo saludaba y volvía atrás. ¿Quién era? No sabía responder con precisión. Pero seguro que todo es culpa suya... Cogió un folio y, con mucha calma, intentó escribir

