CAPÍTULO 45 Paulina entró a su oficina y miró a Miriam. ―Dime algo, Miriam, tu abuelito, el que mencionaste ayer... ―Está en la casa, ¿por qué? ¿Pasa algo? ―No, es que... necesito hablar con él, ¿crees que será posible? ―Claro, si quiere vamos más tarde a la hora de almuerzo. ―Es que necesito hablar con él ahora. ―Pero tengo que ordenar estas carpetas, como ya llegó el electricista... Molesta, Paulina chasqueó los dedos y las carpetas se movieron en el aire hasta guardarse en sus propios archivadores. Miriam miró extasiada la escena. Cuando todo quedó en orden, unos segundos después, se dirigieron a casa de Miriam a hablar con el abuelo de la joven. ―Don Dimitri ―comenzó a decir Paulina al rato, después de haber sido presentados. Ella estaba sentada a su lado ―necesito ha

