―No estoy de acuerdo ―rechazó Pablo las palabras de Mateo. ―Busquemos aliados ―intervino otro―. Tenemos al invunche, a los brujos y fantasmas del Caleuche, la Fiura, los Pincoy, el Trauco... Todos ellos estarán a nuestro favor si nuestra causa es justa. ―Ellos concordarán conmigo en tomar medidas drásticas, no podemos permitir perder a los nuestros por salvar a los traidores. ―Será necesario invocar a las fuerzas más poderosas y oscuras para detener a esa bruja del demonio ―acotó Javier. ―Todos somos brujos del demonio, Javier ―rebatió Pascual Catrilef, que hasta ese momento se había mantenido en silencio, a pesar de ser mayor que su hermano. ―Sí, pero esa mujer es una intrusa que vino aquí creyéndose la reina para adueñarse de este lugar y no podemos permitirlo. ―¿Intrusa? Ell

