Me alejé de allí, ya no quería pensar. Quizá todo eso no era más que producto de mi estresada mente; tantas cosas extrañas que estaban sucediendo en la ciudad, aunado a los problemas con el nuevo proyecto, mi estado anímico no era el mejor. Y Paulina no llegó más que a empeorar las cosas. No, no las empeoró, cometió un error y yo sobre reaccioné. Eso era todo. Después de mucho rato de vagar por los bellos parajes del lugar, me devolví en una caminata rápida. Ya no pensaba en nada, aunque tampoco logré hacer conexión ni con la naturaleza, ni con mi querido ancestro, pensé con ironía que jamás había podido hacer contacto con él, era como si no quisiera que lo encontrara, incluso, cuando fui al Caleuche la única vez que me fue permitido, animado por la esperanza de que él estuviera allí, co

