Paulina En cuanto los primeros rayos de sol comenzaron a iluminar el cielo, abrí los ojos a desgano. Mi noche no fue la mejor y en ese momento no me sentía bien, pero no podía seguir durmiendo y me obligué a levantarme. Después de una ducha caliente y de un café levanta muertos, salí a la calle, no tenía nada para comer y debía comprar algunas cosas. Pero primero compraría un poco de pan para el desayuno. Al entrar al almacén más próximo, choqué con un hombre que provocó una corriente en mi cuerpo, levanté la vista para disculparme y me di cuenta de que había chocado... ¿con mi jefe? ¿Qué hacía allí? ¿No se suponía que él vivía al otro lado del puente, muy lejos de mi casa? ―Buenos días ―me saludó con cara de pocos amigos, tenía unas ojeras horribles, bueno, yo no debía estar mejor, aun

